La anterior novela de María Reig, Papel y tinta, me gustó mucho. En la reseña que publiqué en el blog (la puedes leer aquí), dije que me apuntaba a María Reig como una autora a seguir. Por eso, en cuanto me enteré de que publicaba Una promesa de juventud, conociendo únicamente del libro que la historia se desarrollaba en un internado en Suiza durante la Segunda Guerra Mundial, supe que quería leerlo.
jueves, 29 de octubre de 2020
miércoles, 21 de octubre de 2020
El bosque de los cuatro vientos de María Oruña
«Hay tiempos en los que sucede que no pasa nada. Se vive en una calma imaginaria, dejando que transcurran los días como si nunca se fuesen a terminar. Y existen otros tiempos en los que cada respiración es un milagro, y en los que hay que estar preparado para ver por dónde soplará el viento al día siguiente».
jueves, 8 de octubre de 2020
El último árbol del paraíso de Emma Lira
«No quiso llorar. Las lágrimas te vacían y Gabriel lo que quería era llenarse de recuerdos. Por eso salió al huerto, para percibir por última vez el olor caldeado de la lavanda, el exquisito perfume de la dama de noche al atardecer, el fragante olor del azahar, capaz de curar migrañas y borrar nostalgias, y el de la hierbabuena, que relaja el espíritu y atesora la canción del río. Los aromas de su infancia se le grabaron con toda nitidez y se le metieron dentro para que no los olvidara nunca. Así fue como supo que se hacía mayor».
miércoles, 23 de septiembre de 2020
Las alas de Sophie de Alice Kellen
«No quiero más condolencias, miradas de lástima o que me traten como si me fuese a romper en cualquier momento. Aunque lo he hecho. Me he roto. Puedo notar que algo se abre dentro de mí lentamente, resquebrajándose. Me pregunto qué habrá dentro y si podré soportarlo cuando lo descubra. Ahora mismo tan solo puedo pensar en salir de aquí».
viernes, 4 de septiembre de 2020
La oscuridad que conoces de Amy Engel
«Quería que Marion estuviera equivocada. Quería vivir en un mundo en el que los hombres adultos no abusaran de niñas de doce años. Pero Marion tenía razón, por supuesto. No era nada nuevo. Nada que no se hiciera cada segundo de cada día en cada rincón del mundo. Las niñas pequeñas no estaban a salvo. Y yo debía saberlo mejor que nadie. Porque había sido una de ellas».






