domingo, 7 de marzo de 2021

Relato: Capturar un momento

CAPTURAR UN MOMENTO

Desde el día en que, cuando era pequeño, su tío le dejó su cámara fotográfica, Luis amaba hacer fotos. Salir a la calle, observar todo, fijarse en un detalle y, después, capturar un momento, una emoción.
 
Pero ahora nada de eso importaba. Donde antes veía el sol filtrarse a través de unos árboles, como un rayo de esperanza, ahora solamente veía verde y una luz molesta. Donde anteriormente veía un mar de mil colores, ahora sólo veía agua.
 

Sus días eran todos iguales: Se levantaba, iba al trabajo, apagaba el ordenador, llegaba a su casa, encendía la televisión y se sentaba en el sofá, hasta que llegaba la hora de dormir. Y vuelta a empezar. El único cambio eran los fines de semana. Ponía la alarma, por costumbre, aunque la posponía una y otra vez, hasta que llegaba el mediodía y el hambre hacía acto de presencia. Entonces se levantaba, cocinaba, comía viendo la televisión y luego se iba a la cama a dormir la siesta. Se decía a sí mismo: “Venga, hoy sólo media hora”. Pero cada vez que sonaba la alarma volvía a posponerla y disfrutaba de ese momento, el mejor de su día, donde el mundo no existía. Y así pasaban los días. Cuando estaba con gente, o cuando hablaba por teléfono con su madre o su hermana Mónica, fingía que todo estaba bien. Pero en la soledad de su casa se quitaba la máscara y se refugiaba en el sofá, atiborrándose de series y películas, o entre las sábanas, donde podía poner la vida en pausa y se deleitaba en ese duermevela, donde nada tenía lugar.
 
Esa rutina lo calmaba: saber que el día siguiente sería igual que el anterior, sin sobresaltos, sin sorpresas. Así pasaron una cantidad indefinida de días. Hasta que un sábado le despertó a las 12:30 el timbre de su puerta, que no paró de sonar hasta que abrió y se encontró con su hermana al otro lado.
 
—¿Todavía en la cama a estas horas, hermanito?
—Sí, bueno, ayer me acosté tarde y… ¿Qué haces aquí?
—Venir a verte —dijo apartándole a un lado y pasando hasta el salón—. ¿Ayer te acostaste tarde porque pasó un huracán por tu casa? No sabía que cabían tantas cosas en el suelo. Ni en una mesa. Ni en un sofá. Anda, mira, en esa estantería aún queda un hueco en el que cabe algo. Tal vez una moneda. Dos, si las pones muy juntas.
 
Luis se quedó callado. Le entraron ganas de coger a su hermana y arrastrarla hasta el ascensor. Le empezó a costar respirar. Ella no debería estar allí. Ella no… Mónica se había acercado despacio a su hermano y le estaba abrazando. Al sentir ese contacto, Luis se puso a temblar y la abrazó con fuerza, mientras todas las lágrimas que se había negado a soltar salieron a borbotones.
 
—Luis, no puedes vivir así. No voy a permitir que mi hermano pequeño se convierta en un fantasma. ¿Qué opinaría Alba si viera vuestra casa así, si te viera a ti así? No es lo que ella querría. Vete a duchar, que nos vamos a dar una vuelta y a comer algo.
 
Mónica se instaló en su casa, por mucho que él protestara. Le obligaba a salir con sus amigos, a visitar a su madre, a ir a un psicólogo. Todas las tardes salían a pasear, y todos los fines de semana tenía algún plan para los dos. Alba dejó de ser una palabra tabú y empezaron a hablar de ella; no de su enfermedad ni del dolor que producía su ausencia, sino de su manía de ordenar la ropa por colores, de cómo aparecían tazas con restos de té en los lugares más insospechados, de cómo se conocieron cuando él estaba haciendo fotos en un parque y se quedó prendado de su sonrisa.
 
En uno de sus paseos llegaron a ese parque. Luis contempló el agua donde unos patos nadaban. Se quedó mirando a uno, que todo el rato metía la cabeza en el agua, buceando. Sintió un cosquilleo. Tenía la necesidad de capturar ese momento, tan nimio, pero, a la vez, tan mágico.
 
­—Mira ese pato. A Alba le encantaría. Ojalá tuviera aquí mi cámara para poder hacerle una foto.
 
Delante de sus ojos apareció su cámara, que le tendía Mónica.
 
—¿Llevabas mi cámara en tu bolso?
 
Por toda respuesta, Mónica le sonrió.

7 comentarios:

  1. ¡¡¡Precioso!!!! Gracias Teresa.
    Es bonito cuidar de alguien, a menudo necesitamos que nos cuiden.

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  2. Estupendo relato, muy emotivo.

    Feliz semana¡¡

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  3. Qué bonito! Cuánta emoción! Me ha encantado.
    Besotes!!!

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  4. Hermoso Teresa!!! El amor ayuda a salir de la tristeza profunda y logra que regrese la ilusión!!👏👏👏👏

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  5. Muy chulo! Rebosa sentimiento.

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  6. Hola Sra. o Sr.
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