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martes, 8 de septiembre de 2015

Lo que dicen los dioses, de Alberto Ávila Salazar




Título: Lo que dicen los dioses
Autor: Alberto Ávila Salazar
Nacionalidad: España
Off Versátil, 2015
224 páginas.
Precio: 16 euros







Conocí al autor, Alberto Ávila Salazar, en la Feria del libro. Y tras oírle hablar sobre Lo que dicen los dioses (a él, y al editor de Off Versátil) me quedó claro que era una novela que tenía que leer, y que con casi toda seguridad me iba a gustar. Y así ha sido: Me ha encantado y he disfrutado un montón con su lectura.


Argumento (contraportada)

Dicen que el tiempo lo cura todo, pero no es verdad, hay crímenes que son demasiado terribles. Lo que dicen los dioses trata de uno de estos crímenes que parecen destinados a obsesionar a las generaciones venideras. En el Madrid de los años cuarenta, un carnicero emprende una brutal carrera asesina. Introvertido y seco, pero respetado y buen trabajador, alberga terribles fantasías morbosas.
Varios años después un comisario de policía y una extraña médium, al rescatar del olvido aquel asunto, quedan trágicamente atrapados en él. Han visto más de lo que podían soportar y algo en ellos se ha roto, su mirada perderá toda inocencia.
En 1975 una joven periodista vuelve a exhumar aquellos crímenes y descubre que detrás de ellos hay mucho más de lo que parece. Con el paso del tiempo se darán cuenta de que se enfrentan a un crimen cuya solución siempre es esquiva.


Mi opinión

Lo que dicen los dioses me ha gustado muchísimo. Tiene tres planos temporales: En los años 40, cuando un carnicero saca la maldad que lleva dentro y asesina a varias niñas pequeñas; unos años después, cuando un policía pide la colaboración de una vidente (que puede ver a las niñas muertas) para investigar esos horrendos crímenes; y en 1975, cuando una periodista decide hacer un reportaje sobre el caso y la vidente. Y por otro lado, iremos también conociendo las andanzas del asesino.

La historia te atrapa sin remedio desde las primeras páginas, y te deslizas por ellas casi sin darte cuenta, disfrutando de la prosa, imbuyéndote de ese magnífico ambiente que el autor le otorga a toda la novela, convirtiéndote en un espectador expectante de esta historia que mezcla lo cotidiano con la maldad del ser humano y lo sobrenatural. Y ése es uno de los puntos fuertes de la novela, lo que ha terminado de conquistarme por completo: La manera en que el autor entrelaza la realidad con lo sobrenatural, a los vivos con los muertos, el escepticismo con la videncia. Lo hace de una manera magistral, diluyendo las fronteras de la realidad de una manera natural. Dota de tanta fuerza a los fantasmas, que los sientes reales, casi como si estuvieran a tu lado observándote.

Otra protagonista más de la historia es la diosa Cibeles, representada en Madrid con la estatua tan famosa. A ella consagra el asesino a sus víctimas, y le da un ultimátum al carnicero:

“Tu vida nunca volverá a ser la que solía. Vete de esta ciudad. Si regresas, morirás -sentenció la diosa (Cibeles), que ya había recuperado su pétreo hieratismo”.

Imagen de Cibeles gracias a Pedro de El Búho entre libros

Por otro lado, las tres historias resultan igual de interesantes; Alberto Ávila Salazar no las narra de manera lineal, sino que las intercala de una forma brillante, haciendo aún más ágil la lectura.

Y ese final... en el que todos los cabos quedan cerrados, pero aun así el final es un tanto abierto. Me ha parecido muy coherente y verosímil, y teniendo en cuenta que mezcla diosas sanguinarias, con fantasmas perturbados por el dolor y la barbarie, con videntes y policías, y periodistas con sus reportajes... creo que es asombroso. Todo cuadra, nada desentona. 


Conclusión

Lo que dicen los dioses es una novela que recomiendo sin duda, incluso a quienes no les gusta la mezcla de lo real con lo espectral, porque el autor lo combina tan bien, que ambos mundos confluyen para ser sólo uno. 

En definitiva: el autor aúna todos los elementos de una forma extraordinaria, creando una historia original que no te dejará indiferente.




domingo, 12 de julio de 2015

La caricia del verdugo, de Alejandro Feito




Título: La caricia del verdugo
Autor: Alejandro Feito
Nacionalidad: España
Click ediciones, 2015
529 páginas (estimación)
ebook: 4,74 €





Cuando Alejandro Feito me escribió para ofrecerme su libro, me pareció una novela distinta y, a pesar de no tener ninguna referencia del autor ni del libro, me animé con su lectura, y me alegro de haberlo hecho, porque mi intuición acertó: La caricia del verdugo es una novela original, llena de acción y con dos complejos personajes que me ha encantado conocer.


Argumento

Radu Dumukrat no es un sicario cualquiera, es tal vez el último de los mulobeng, una antigua casta de guerreros y asesinos de etnia romaní. Santiago Matesanz, alias el Segador, es un criminal convicto, antiguo miembro de la organización corsa conocida como la cofradía de Partinello. Diferentes, aunque igualmente letales, ambos se ven forzados a aceptar sendos trabajos que les llevarán a sumergirse en una cruel lucha de poder entre los más poderosos cárteles de la droga de la costa azul; una guerra que teñirá de sangre las calles de la vieja ciudad de Marsella. Antagonistas mortales a pesar de no haberse conocido siquiera, cada uno deberá enfrentar los más oscuros secretos de su pasado al verse inmersos en un intrincado dédalo de engaños, mascaradas y traiciones.


Mi opinión

El pilar de esta novela son sus dos personajes principales. En un libro donde juegan un papel muy importante el narcotráfico, los asesinos a sueldo, la mafia y la lucha entre dos facciones, es toda una sorpresa que la acción (que también es un factor fundamental) no prime sobre los personajes, los cuales suelen ser planos. En esta novela es al contrario: Lo que realmente importa son los dos protagonistas, y todo lo demás se mueve a su alrededor.

Los dos protagonistas, Radu Dumukrat y Santiago Matesanz, se sitúan en bandos contrarios, pero no por voluntad propia. Al menos, no por una decisión consciente: Es su pasado, sus elecciones tomadas hasta llegar al presente que están viviendo, las circunstancias de su alrededor y hechos más allá de su control lo que les ha llevado a ser enemigos, sin tan siquiera conocerse. La misión de Santiago es proteger a su antiguo jefe (con cuya hija Santiago tuvo una aventura en el pasado), y Radu ha sido contratado (con extorsión de por medio) para acabar con su vida.

Los dos personajes principales son muy complejos, me han gustado mucho y me han resultado fascinantes. El autor va intercalando la acción del presente con el pasado de cada uno de ellos, para que conozcamos cómo son y que les ha llevado al punto en el que están. Y aunque me han encantado, para mí hay un pero: detalla mucho su pasado; por un lado es fascinante, porque conocemos en profundidad a ambos, y es importante para conocer de dónde vienen. Pero por otro lado, a veces se hace un poco pesado que vuelva al pasado, en detrimento de lo que está pasando en el presente. Si metiese un poco de tijera, la novela ganaría en ritmo y sería más ágil.

La caricia del verdugo es una novela compleja y con varios frentes abiertos. En algunos momentos requiere concentración para no perderte en la historia, pero merece la pena. La parte histórica me pareció interesante, no conocía mucho la historia del pueblo corso, y no sabía que hubiese sido tan cruenta. Pero a veces se excedía en datos, parecía que estaba asistiendo a una clase en vez de leyendo una novela, y me sacaba de la historia.


A pesar de esos pequeños peros, es una novela que recomiendo, porque la historia es original y me ha gustado mucho. Cuando piensas que sabes por dónde van a ir los tiros, la historia da un giro (coherente, eso sí) y te lleva por otros derroteros. Sabes que al final tiene que haber un enfrentamiento entre Radu y Santiago, pero no tienes ni idea de quién saldrá vencedor, y te sorprendes queriendo que ambos (asesinos, no lo olvides) salgan ganadores.

Hablando con el autor, me dijo que La caricia del verdugo es la primera parte de una trilogía. Pero a los que no les gusta que el final de un libro quede abierto, y tener que esperar hasta la publicación del segundo para leer la resolución de la historia, no os preocupéis: El final queda perfectamente cerrado, aunque es verdad que puede dar para una continuación, pero ya contando otra historia.


En definitiva, aunque en alguna ocasión se me hizo un poco larga por los detalles que os he mencionado, La caricia del verdugo me ha gustado mucho: Es una historia original, llena de acción y con unos personajes que merece la pena conocer. Y cuando salga la segunda parte, ahí voy a estar yo, de las primeritas, para ver con qué nos sorprende esta vez Alejandro Feito.

domingo, 26 de octubre de 2014

El talento de Mr. Ripley, de Patricia Highsmith

Título: El talento de Mr. Ripley
Título original: The talented Mr. Ripley
Autora: Patricia Highsmith 
Traducción: Jordi Beltrán
Nacionalidad: Estados Unidos
Anagrama, 2000 (1ª publicación: 1955)
286 páginas.
Precio: 14,42 euros
ebook: No disponible


Tenía muchas ganas de leer a Patricia Highsmith. Pero, como muchas veces ocurre, otras lecturas se fueron colando. Hasta que por fin me estrené con ella, con la novela de la que hoy os vengo a hablar: El talento de Mr. Ripley.


Argumento

Mr. Greenleaf, un millonario americano, le pide a Tom Ripley que intente convencer a su hijo Dickie que está viviendo una bohemia dorada en Italia para que regrese al hogar. Tom acepta el encargo, y de paso pone tierra por medio a posibles problemas policiales, y encuentra a Dickie y a su amiga Marge, con quienes establece una turbia y compleja relación.


Mi opinión

¿Qué decir de Tom Ripley? Un personaje único. Apocado, ambicioso, introvertido, con un gran talento, solitario, inteligente, extrovertido, estafador, un camaleón social y un psicópata en potencia… o incluso más.

Tom Ripley es el protagonista absoluto de la novela. Un personaje oscuro, con más sombras que luces. No me ha caído bien, pero tampoco tan mal como debiera haberlo hecho. Highsmith ha logrado que empatizse con él y que incluso me preocupase por lo que le pasaba. Por una parte, quería que le pillaran por todo lo que hace y, al mismo tiempo, me descubrí deseando que se librara.

Es muy difícil sostener una novela en la que el protagonista no te genere ni un poco de simpatía. Es muy complicado; pero la autora lo consigue sin problemas.

Tom es un pobre desgraciado. Y nunca mejor dicho, porque es pobre, y también desgraciado. No tiene el dinero para ser quien quisiera ser, y no es feliz siendo quien es. Por eso, cuando conoce a Dickie, un nuevo mundo se abre ante él. Y cuando empieza a ver que dicho mundo empieza a cerrarle las puertas, está dispuesto a cualquier cosa para seguir en él, a cualquier precio.

Este libro puede tener muchas lecturas, tantas como lectores. Y cada uno se fijará en una cosa diferente. Yo os voy a contar las impresiones que a mí me ha causado. Tom Ripley es un personaje tan complejo, que cada lector puede verlo y entenderlo de una manera distinta. Para mí, lo que le caracteriza es que es una persona que no se acepta a sí mismo ni la posición que tiene en la vida, y que no sabe gustarse ni ser como querría ser si no es mediante la imitación. A eso se suma el aburrimiento. Enseguida se aburre de las personas, de los trabajos esporádicos que tiene, de las situaciones, de la vida que está viviendo, incluso de sí mismo. Y por eso asume riesgos. “Como él decía siempre, el riesgo era lo que daba interés al asunto”. 


Conocer a Dickie supone para él un soplo de aire fresco (aparte de que está enamorado de él, aunque no quiera reconocerlo). Empezar a imitar su manera de ser, de vestir, de hablar, de actuar, le acerca no solo a la persona con la que querría estar, si no a la que le gustaría ser. Y lo que viene después, es el riesgo en estado puro, emoción, euforia, adrenalina; la sal de la vida para Tom. Y lo que le gusta, además del riesgo, no es vivir las cosas, si no saborearlas antes de que sucedan. “Se le ocurrió que las cosas siempre le eran más gratas al experimentarlas de antemano que al convertirse en realidad, y se preguntó si siempre iba a ser de aquella manera, si (…) lo que hacía en realidad era experimentar o gozar por anticipado”.

Pero voy a dejar que Tom se defina a sí mismo:

“Odiaba tener que convertirse de nuevo en Thomas Ripley, un don nadie, odiaba volver a sus viejos hábitos, a experimentar otra vez la sensación de que la gente le despreciaba y le encontraba aburrido a menos que hiciera algo especial para divertir a los demás, como un payaso, sintiéndose incompetente e incapaz de hacer algo que no fuese divertir a la gente durante unos minutos. Odiaba volver a su auténtica personalidad del mismo modo que hubiese odiado tener que ponerse un traje viejo, manchado y sin planchar, un traje que ni cuando era nuevo valía nada”.

Me ha gustado conocer a Tom. En la vida real no me hubiese gustado tanto, pero así, en la distancia que ofrece un libro, y con la cercanía de meterte en su mente, ha sido toda una experiencia. Y hablo tanto de Ripley porque, aunque el libro tiene más cosas (intriga, rechazo de la sociedad a los homosexuales, investigación criminal, engaños, sospechas, maldad…) el pilar que sostiene todo es Tom. A medida que avanza la novela, y Thomas Ripley se va metiendo cada vez más en una espiral de mentiras, quieres saber cómo va a terminar todo, si la suerte va a sonreírle, o si van a terminar descubriendo toda su red de engaños. Para conocer a Tom, saber lo que hace y cómo termina todo, tendrás que leer la novela.

En definitiva, Tom Ripley es un personaje complejo, único e inolvidable, al que merece la pena conocer.

Termino con su mejor lección. Las demás no recomiendo ponerlas en práctica:

“Algo había aprendido durante los últimos meses. Si uno deseaba ser alegre, melancólico, pensativo, cortés, bastaba con actuar como tal en todo momento”.

Valoración:

8/10


Libro versus película

Año: 1999
País: Estados Unidos
Duración: 139 minutos
Dirección y guión: Anthony Minghella
Reparto: Matt Damon (Tom Ripley), Gwyneth Paltrow (Marge Sherwood), Jude Law (Dickie Greenleaf), Cate Blanchett (Meredith Logue), Philip Seymour Hoffman (Freddie Miles), Jack Davenport (Peter Smith-Kingsley)
Productora: Miramax International / Paramount Pictures
Remake


La película es muy distinta al libro. Me ha gustado, Matt Damon borda el papel de Ripley. Y el final... menudo final, mucho más potente que en la novela.

Hay más libros sobre Tom Ripley, y yo creo que la película coge cosas también de los otros, porque hay dos personajes que en el libro ni se les menciona.

Hay cambios nimios (como que Dickie, en vez de pintar, toque el saxo), pero hay otros cambios más significativos. Por ejemplo, en el libro se insinúa (y se sabe) que Tom es homosexual, pero no establece una relación con nadie, y en la película sí. O la reacción de Marge del final, es diametralmente opuesta en la novela que en la película. Y el cambio más importante para mí es cuando Tom se enfrenta a Dickie. En el libro, el origen de ese enfrentamiento es psicológico, en la película, es más bien físico. También tiene sentido, en una película no te puedes meter en la mente de una persona igual que en un libro. Pero el cambio no es tan sutil como pudiera parecer, porque en el film parece hasta justificable lo que Tom hace.

Si no habéis leído el libro ni visto la película, tal vez estéis un poco perdidos con lo que estoy diciendo, pero no quiero revelar de más, es mejor que lo descubráis por vosotros mismos.

En definitiva, una película que difiere en bastantes cosas del libro en que se basa, pero creo que, en el fondo, es una buena adaptación, porque la esencia de la novela sí la mantiene, aunque Ripley no sea el mismo (sí, parece una contradicción, pero es lo que me ha parecido). Y las actuaciones, sobresalientes.

Os dejo el tráiler, pero os advierto que, para mi gusto, desvela demasiado:



jueves, 18 de septiembre de 2014

La tristeza del samurái, de Víctor del Árbol



Título: La tristeza del samurái
Autor: Víctor del Árbol
Nacionalidad: España
AlRevés, 2011
416 páginas.
ebook: 4,99 €




Argumento

Dos tramas se desarrollan de forma paralela; una en Extremadura en el año 1941; la otra en Barcelona en 1981. Un crimen cometido durante la posguerra española produce consecuencias en tres generaciones de la familia Alcalá y en aquellos que se han cruzado en sus vidas durante cuarenta años. Complots, secuestros, asesinatos, torturas, violencia machista, son algunos ingredientes de esta fantástica novela. Con un estilo descriptivo pero no por ello lento, el autor narra los acontecimientos ocurridos y poco a poco va entrelazando los personajes de ambas tramas, entrando en la psicología de cada uno de ellos. El resultado es una magnífica novela de intriga e investigación, de sentimientos y rencores, de amor y odio, de ambición y dolor, de hipocresía y sobre todo de culpa, una lacra que se transmite de generación en generación, donde los hijos heredan los delitos de los padres y los nietos los de sus abuelos.

Mi opinión

Hace unos meses que leí La tristeza del samurái, pero no me vi con fuerzas para hacer la reseña, y lo fui dejando. Hoy por fin os la traigo, y aunque en su momento hice algunas anotaciones, al no tener muy fresca la lectura, me voy a centrar principalmente en las impresiones que dejó en mí la novela.

La tristeza del samurái tiene dos hilos argumentales. Por un lado, se centra en los años después de la Guerra Civil española. Por otro, los hechos se desarrollan en 1981.   Y ambas líneas terminarán por unirse.

Había oído hablar muy bien de Víctor del Árbol y sus novelas, así que iba con unas expectativas muy altas, que por suerte no se vieron defraudadas.


Ambas tramas, la del pasado y la del presente, son muy interesantes y te atrapan por igual. Pero además de una historia que te cautiva desde el principio, el punto fuerte de La tristeza del samurái son los personajes: Todos están magníficamente perfilados, con sus propias motivaciones, sus claroscuros y sus contradicciones.

Empecé devorando la novela, pero luego tuve que ralentizar su lectura, porque esa tristeza y desasosiego que impregna todo el libro acabó calando en mí. Así de real, profunda y descarnada es la forma de escribir de Víctor del Árbol: traspasa el papel hasta llegar a ti y calar en tu interior.

Solo puedo describir la novela como magnífica y brutal. Poco a poco, las piezas van encajando, y el destino de todos los personajes se va entrelazando, hasta llegar a un final impactante y descarnado, dejándote una huella profunda difícil de borrar.

En mis estanterías están esperándome el resto de las novelas de Víctor del Árbol, pero tengo claro que no se pueden leer en cualquier momento, hay que buscar el que sea el adecuado, porque su prosa te va a golpear sin contemplaciones y a dejar una fuerte impresión.

Y a vosotros, ¿qué novelas son las que os han impresionado y han removido algo en vuestro interior?

Valoración:

9,5/10
“Sobre las alas del tiempo, la tristeza vuela”.
Jean de La Fontaine

martes, 16 de septiembre de 2014

El síndrome E, de Franck Thilliez



Título: El síndrome E
Título original: Le syndrome E
Autor: Franck Thilliez
Traducción: Joan Riambau Möller
Nacionalidad: Francia
Destino, 2011
576 páginas.
Precio: 21 euros
ebook: 9,49 €



El síndrome E ha sido una lectura patrocinada por Laky, de Libros que hay que leer, quien organizó una lectura simultánea que, si no a todos, sí a la gran mayoría nos enganchó desde el principio.

Conocí a Franck Thilliez gracias a varios blogs, entre otros, a Montse de Con el alma prendida a los libros. Y así llegué a un autor que me encanta, y que puede que de otra manera, no hubiese conocido. Una de las maravillas de la blogosfera: descubrir pequeñas y grandes joyas que tal vez, si no fuese por otros blogueros, jamás hubieran llegado a tus manos.

Argumento (parte de la contraportada)
Un hecho muy importante altera el verano de la teniente Lucie Hennebelle: un examante suyo se  ha quedado ciego cuando visionaba un cortometraje que acababa de comprar. Una película muda, anónima, con un toque malsano, diabólico y enigmático.

A kilómetros de distancia, el comisario Franck Sharko acepta volver al servicio bajo la presión de sus jefes, tras haber abandonado el departamento. Se han hallado cinco cadáveres a dos metros bajo tierra que resultan imposibles de identificar, ya que tiene las manos cortadas, la cabeza abierta y cerebro, dientes y ojos extraídos.


Mi opinión
El síndrome E es el primero de la serie de Sharko y Hennebelle. Antes de éste, hay otros dos libros de Lucie (pero no traducidos al castellano), y otros dos de Sharko: El ángel rojo y Luto de miel. Voy a hablar brevemente de ellos, sólo para remarcar lo importante en este otro. Si tienes intención de leer El ángel rojo o Luto de miel, ya sabes, sáltate los siguientes dos párrafos.

En El ángel rojo, conocemos a Sharko, ese inspector de policía adicto a su trabajo, y sumido en una gran pena, porque su mujer desapareció hace seis meses, y no se sabe nada de ella. Al final, descubrimos que el asesino al que persigue, es un amigo suyo, y que además fue quien secuestró a su mujer, la cual estaba embarazada. Consigue salvarla, pero ella nunca volverá a ser la misma.

En Luto de miel, ya en el prólogo Thilliez nos cuenta que su mujer y su hija están muertas. Su mujer nunca se recuperó psicológicamente de las torturas sufridas durante su secuestro, y se lanzó a la carretera con su hija en brazos, muriendo ambas. Luego pasan más cosas, no sé el qué, porque sólo me leí los tres últimos capítulos (sí, sé lo que estáis pensando, pero la noche de antes me entró curiosidad por ver qué pasaba, porque Xula de Caminando entre libros dijo que pasaba algo importante que tendría relevancia en los siguientes libros). Y vaya si tenía razón: El bueno de Sharko sufre de esquizofrenia paranoide, viendo a un viejo llamado Willy, y a una niña llamada Eugenie. En el epílogo, deja la policía, empieza a tratarse esa esquizofrenia, y estudia criminología. Y cuatro años después, sigue viendo a personas que no existen.

Ya puedes seguir leyendo, hemos llegado a El síndrome E. Dos casos en principio sin ninguna conexión (el visionado de una película que deja ciego a un exnovio de Lucie, policía separada y con dos hijas gemelas; y el descubrimiento de 5 cadáveres sin cerebro, ojos, dientes ni manos del que se encarga Sharko) acaban uniéndose, y así, los destinos de Hennebelle y de Sharko se  entrelazan, en un caso con mentes enfermas, una película que esconde mucho más de lo que parece en un principio, y un desconocido síndrome E que te pondrá los pelos de punta cuando descubras lo que es.

Thilliez se sumerge de lleno en la mente de asesinos en serie, crueles, violentos, inteligentes, sádicos. Y nos arrastra a una investigación con dos personajes que viven para descubrir esa maldad que anida en el mundo, y acabar con ella. La vida personal de Sharko es un desastre: está solo, y sigue viendo a la pequeña Eugenie, a la que le encantan las castañas confitadas y la salsa de cóctel. Lucie, por su parte, es madre soltera de dos niñas pequeñas. Intenta compaginar su trabajo, su vida familiar y su ocio, pero sin gran éxito; porque quiere muchísimo a sus hijas, pero su trabajo es vital para ella, y no es fácil conciliar ambas cosas.

Thilliez siempre nos muestra lo peor de los seres humanos. Cada vez que se descubría algo nuevo de la película, con la mujer desnuda y, sobre todo, con la niña de ojos oscuros, prefería no seguir sabiendo. Porque cuántas atrocidades se han cometido en nombre de la ciencia (sólo hay que ver los experimentos que hacían los nazis con los judíos). Y como siempre, lo pagan aquellos a quienes la sociedad no echará de menos, porque suponen una carga y no les importa lo que pase con ellos. Y lo de la contaminación visual… tan cierto y tan plausible en nuestro mundo de hoy en día, que dan escalofríos sólo de pensarlo (si no habéis leído el libro, podéis pensar que os hacéis una idea, pero no, es mucho peor). “¿Qué hace usted cuando está cansada, teniente? La vida es cada vez más exigente, más extenuante. Se refugia usted en su casa, frente a sus pantallas, y se relaja. Abre su cerebro a las imágenes, como un grifo, con una conciencia reducida, casi dormida. En ese momento se convierte en un blanco perfecto y le inyectan cuanto quieren en la cabeza”.

https://www.flickr.com/photos/magyars/4007728163

Con capítulos cortos junto con otros más extensos, Thilliez nos adentra en estas dos investigaciones que se convertirán en sólo una. ¿Cómo estarán relacionados los casos? ¿Cómo se conocerán Lucie y Sharko? Estas eran las preguntas que me hacía. Porque sabes que se conocerán, e intuyes que se van a llevar bien, porque Lucie es como Franck hace muchos años, antes de que la crueldad de su trabajo le absorbiera por completo.

Y claro que los casos están relacionados, porque la crueldad llama a la crueldad, y la violencia engendra más violencia. Y van desmadejando el misterio, uniendo piezas, descubriendo nuevas cosas sobre la misteriosa película. Y mientras Sharko y Hennebelle empiezan a conocerse, tú vas sabiendo un poquito más de ellos, y gustándote cada vez un poquito más.

Y antes de que te des cuenta, estás completamente absorto por la trama. Thilliez sabe cómo utilizar el lenguaje para crear una historia muy visual. Y cruel. Y adictiva. Con unos personajes oscuros, llenos de inteligencia y pasión, pero también de soledad y tristeza. Y a los que coges mucho cariño, para mí al menos ha sido inevitable, aunque no comporta algunas de sus acciones. Y llegas al final, ves la cara de la maldad en persona, y tristeza y horror se dan la mano.

Y como ya estaba advertida, tenía a mano Gataca, la continuación, para cuando terminase El síndrome E, porque todo el mundo coincide en lo mismo: Thilliez realiza un cliffhanger de esos que, si no tienes el siguiente, hace que quieras tirar el libro contra la pared y matar al autor. Bueno, matarle no, que te quedas sin más novelas suyas. Tal vez, ponerle muchas veces la película maldita. Pero sabiendo que ya ha escrito mínimo el siguiente, claro.

Y aquí viene mi advertencia: Si no tienes Gataca a mano, no leas el epílogo de El síndrome E. De verdad, soy buena y os aviso, porque más que querer, necesitarás leerlo.

Eso sí, yo sacié mi curiosidad sólo con el prólogo y el primer capítulo. Como dije en Twitter, necesitaba cambiar radicalmente de género, tanta maldad, y por partida doble, no lo veía aconsejable. Y los libros me gusta dosificarlos, para disfrutar plenamente de ellos, y que me quede un poquito más de Thilliez por un tiempo. Además, ya se ha encargado Laky de organizar la lectura de Gataca para septiembre. Pincha aquí para apuntarte.

Para terminar mi opinión, voy a decir las palabras que me vinieron a la mente nada más finalizar El síndrome E: Adictivo. Oscuro. Violento. Brutal. Y añado: Imprescindible.

Valoración:

9/10
“La crueldad, como cualquier otro vicio,
no requiere ningún motivo para ser practicada, apenas oportunidad”.
George Elliot

miércoles, 20 de agosto de 2014

El cartero siempre llama dos veces, de James M. Cain



Título: El cartero siempre llama dos veces
Título original: The postman always rings twice
Autor: James M. Cain
Traducción: Federico López Cruz
Nacionalidad: Estados Unidos
RBA, 2010 
(Primera publicación en 1934)
144 páginas.
Tapa blanda
Precio: 14,25 euros
ebook: No disponible



Argumento

Un trotamundos sin empleo narra la atracción que siente por la esposa de un emigrante de origen griego. Pero no será fácil librarse del viejo marido. Y habrá que contar con el inescrutable destino: ese cartero que siempre llama dos veces.



 Mi opinión

Mi padre cogió prestado este libro de la biblioteca, y cuando lo vi, me entró curiosidad por leerlo. No he visto la película, pero sí algunas de sus escenas más representativas, y me picó el gusanillo por leer una novela negra de hace más de 50 años.

El autor, James Cain, no se deleita mucho en describir a los personajes, ni física ni psicológicamente. Los conocemos, a ellos y a sus contradicciones, a través de sus acciones. Es una novela corta, pero intensa, con la que he disfrutado.

Frank, un joven trotamundos, conoce a Nick Papadakis y a su mujer, Cora, quienes regentan una fonda, y donde Frank empieza a trabajar como mecánico, en la estación de servicio. Enseguida siente una fuerte atracción por Nora:
“Entonces la vi. (…) Salvo su cuerpo, en verdad, no era ninguna belleza arrebatadora, pero tenía una mirada hosca y los labios salidos de un modo que me dieron ganas de aplastárselos con los míos”.

La atracción entre Frank y Cora es irresistible, y dan rienda suelta a esa pasión, pues Cora se casó con Nick no por amor, si no por abandonar el lúgubre cafetín en el que trabajaba y aspirar a una vida mejor, y Frank no puede resistirse a lo que siente por Nora. Pero enseguida, esos breves escarceos que tienen se les quedan cortos, y ambos necesitan más, mucho más. Se necesitan el uno al otro sin obstáculos, y tienen uno muy grande: Nick. Así que deciden matarlo, haciendo que parezca un accidente, y así poder estar siempre juntos, sin tener que esconderse.

Y de esta manera, los dos se ven inmersos en una espiral de violencia, desconfianza y recelos, y van cayendo en un pozo oscuro que parece no tener fin. Porque las cosas no salen como esperaban, y aunque se quieren, ambos tienen dudas sobre el otro y los motivos reales que tienen para deshacerse de Nick, se utilizan mutuamente, y la desconfianza se instaura entre ellos, precipitando los acontecimientos.

El cartero siempre llama dos veces, aun rezumando erotismo por todas partes, no tiene ninguna escena de sexo. Pero no hay ninguna duda de la pasión que sienten Frank y Nora, porque lo suyo no es amor, es atracción física pura y dura.

Aunque la novela tiene muchos años, no se ha quedado desfasada. Con unos personajes profundos, reales, oscuros y llenos de contradicciones, y una historia llena de ritmo, pero a la vez pausada, pues se apoya más en sus personajes que en la acción en sí misma, El cartero siempre llama dos veces es un clásico imprescindible para los amantes de la novela negra. 

No he visto la película, pero no tardaré mucho, tengo ganas de ver a Jack Nicholson y a Jessica Lange como los alteregos de Frank y Cora en la gran pantalla.

Como apunte final, no entiendo el título de la novela, no tiene relación con la trama. He leído que en la película queda más claro, ya os lo diré cuando la vea. Cuando Nora y Frank se besan por primera vez, él había cerrado antes la puerta de la calle para que nadie pudiese interrumpirlos (dejando claras sus intenciones de que quería que pasase algo que no podía ser visto por nadie más), llaman a la puerta, Nora va a ver quién es, y le dice a Frank que por qué había cerrado con llave… y que a ella se le ha olvidado quitarla, quedando claro que ambos quieren lo mismo. Y lo único que se me ocurre es que aquel que llamó, fuese el cartero. Pero claro, la segunda vez, ya no lo sé.

Muchas veces, el título de una novela no se entiende hasta casi el final. Pero, ¿habéis leído algún libro cuyo título no tiene nada que ver con la historia, y que es incomprensible el por qué se titula así?

Valoración:

8/10
 
“Todas las pasiones son buenas mientras uno es dueño de ellas,
y todas son malas cuando nos esclavizan”.
Jean Jacques Rousseau
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