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sábado, 27 de junio de 2015

Listado provisional de La niña que se tragó una nube tan grande como la torre Eiffel (Romain Puértolas)

Hoy os traigo el listado provisional de participantes del sorteo de La niña que se tragó una nube tan grande como la torre Eiffel, de Romain Puértolas, una novela que tanto a El búho entre libros como a mí nos ha encantado (aquí su reseña, y aquí la mía).


Muchas gracias por la participación, que como podéis comprobar, ha sido muy amplia.

PARTICIPANTESPUNTOSACLARACIONES
1Nacido ayer161-16
2Lo infinito2417-30
3Lluvia Beltrán1031-405+ por participar
4Kelika2141-61
5MonTse1762-78
6Fesaro1979-97
7La isla de las mil palabras1998-116
8Irunesa22117-138
9Monserrat Negrete12139-150
10Pasarán las horas24151-174
11Monica Cañibano10175-1846- no eres seguidora antigua de ninguno
12Erianod11185-195
13Isaura B P16196-211
14Abril16212-227
15LectoraFiel10228-237
16CrisCris20238-257
17Sara Gomez10258-267
18Tais20268-287
19Jéssica Rodrigo22288-309
20Mª Ángeles24310-3333+ por seguidora antigua 1+ por sumar
21Lunilla21334-354
22Sara Cira15355-369
23If I had a book23370-3923+ por seguidora antigua Leyendo en el bus
24clarita210216393-408
25Esther Alcaide16409-424
26Julia8425-432
27Rosa Cortina14433-446
28Angeles Arca Bustelo12447-458
29Isabel19459-4771- has sumado mal
30Lidia Casado24478-501
31Shorby12502-513
32LAKY11513-524
33MaraJss22525-546
34Tizire15547-561
35Manuela22562-5832+ por anunciarlo en Twitter
36Ángela León24584-607
37maria lópez iglesias12608-6191+ por sumar
38Rocío19620-638
39Cartafol24639-662
40Lourdes ILGR20663-682
41nosolo leo17683-699
42Zulema16700-715
43Zeno Martín19716-734
44Rmaria Camacho14735-748
45Susana Palacios26749-774
46Loly el misterio de las letras19775-793
47De Lector a lector12794-8051+ por sumar
48Rossy9806-814
49Espe19815-833
50Tatty14834-847
51Atalanta18848-865
52Alicia14866-879
53Carax12880-891
54Ana Mª García14892-905
55Judith Rodríguez26906-931
56Yurika14932-945
57Mariado14946-959
uliseskurt0Todos los enlaces son de If I had I book

Si hay algún error, tenéis 48 horas para comunicárnoslo.

jueves, 25 de junio de 2015

La niña que se tragó una nube tan grande como la torre Eiffel, de Romain Puértolas


Título: La niña que se tragó una nube tan grande como la torre Eiffel
Autor: Romain Puértolas
Nacionalidad: Francia
Traducción: Romain Puértolas y Patricia Sierra Gutiérrez
Grijalbo, 2015
256 páginas.
Precio: 16,90 euros
ebook: 9,99 €


Cuando vi por primera vez el libro de La niña que se tragó una nube tan grande como la torre Eiffel, me llamó la atención, es uno de esos títulos que te atraen sin remedio. Y cuando vi que era del mismo autor que El increíble viaje del faquir que se quedó atrapado en un armario de Ikea (libro que aún no he leído, pero que está entre mis pendientes, sobre todo después del encuentro con Romain Puértolas), me terminó por decidir. Lo empecé a leer sin casi saber lo que me iba a encontrar en su interior. Mi única idea era que iba a ser divertido. Y aunque no me reí tanto como me imaginaba, me gustó más de lo que esperaba.

Argumento

Una cartera parisina necesita viajar a Marrakech para llevarse de allí a su hija adoptiva, muy enferma. Pero, cuando Providence Dupois está a punto de partir, un volcán islandés despierta y paraliza el tráfico aéreo europeo. Desesperada por reencontrarse con la niña, la joven madre entiende que tan solo le queda una opción: echar a volar.
Un joven enamoradizo ayudará a Providence a emprender este viaje tan extraordinario, a lo largo del que conocerá a personajes tan variopintos como un chino que habla como un pirata y unos monjes tibetanos que escuchan a Julio Iglesias. Y es que el amor de una madre es tan fuerte como para despegar hacia las nubes. Una fábula para adultos con un mensaje de amor universal.


Mi opinión

He de reconocer que al principio me costó meterme en la historia (lo que no sabría decir si por mí y mi cansancio o por el libro), pero una vez que el narrador (un hombre que acude a la peluquería a que le corten el pelo) mete de lleno en la historia al peluquero, tú también te introduces en la vida de Providence y Zahera.

Tal vez lo más difícil de “aceptar” es que, en el mundo actual y real, alguien vuelve solamente con el poder de su mente y la ayuda de sus brazos. Porque, que te digan que Superman vuela, que Stephen King te presente a una telequinética, o que Tolkien te sumerja en la Tierra Media, lo ves normal y verosímil, porque no es nuestro mundo, es otro que en algunos aspectos se parece al nuestro. Pero que tu vecina un día surque el cielo… ya no es tan creíble. Pero de pronto, allí estás, sobrevolando la Tierra junto a Providence. Y tras todo lo que ha pasado ella para llegar a ese momento, te parece lo más natural del mundo. La gente normal (y la anormal tampoco) no puede volar por sí misma, pero Providence siempre ha sido especial, y que logre ir de Francia a Marruecos volando por sí misma lo demuestra.

Como decía al principio, no me he reído con La niña que se tragó una nube tan grande como la torre Eiffel tanto como esperaba. Tiene golpes de humor buenísimos, referencias a la actualidad y detalles que te sacan más de una sonrisa cuando los lees; pero no me he reído a carcajadas. Aunque no lo he echado en falta: El libro derrocha tanta imaginación y “buen rollo”, que sus páginas vuelan en tus manos y, antes de que te des cuenta, ya lo has terminado.


Y La niña que se tragó una nube tan grande como la torre Eiffel tiene un elemento más del que aún no he hablado: el amor. Y uno de los amores más fuertes, puros e intensos que existen, sino el que más: el amor maternal. De ahí saca Providence la fuerza y el poder necesarios para volar junto a su hija Zahera, la cuál está muy enferma y a quien ha prometido llegar a su lado antes de esa noche. Tanto Providence como Zahera me han encantado. Zahera es una niña muy enferma, con una enfermedad que si en el mundo desarrollado te limita y rebaja la calidad de vida, imaginaos en Marruecos, siendo huérfana y sin los medios necesarios para tratarla. Su “nube”, como Providence bautiza a lo que tiene Zahera, la ha acompañado desde que nació, pero ella se resiste a que le gane la batalla, y tiene grandes sueños: ser la primera astronauta-pastelera. Cuando Providence y Zahera se conocen, es amor a primera vista: De pronto, Providence se convierte en madre y Zahera, en hija, creando un vínculo muy fuerte e irrompible. Ese encuentro trastoca sus mundos, abriéndoles los ojos (y el corazón) a algo con lo que no contaban ni imaginaban. Como decía, el amor entre madre e hija es uno de los más fuertes que existen.

No esperaba emocionarme con La niña que se tragó una nube tan grande como la torre Eiffel como lo he hecho: Romain Puértolas, además de contar una historia desenfadada, divertida y con mucha fantasía (justificada, como él mismo dice), consigue tocarte la fibra sensible y emocionarte con la historia y sus personajes.

Y el final… (tranquilos, que no voy a desvelar nada). Sólo decir que el final es buenísimo, cuando cierras el libro te deja muy buen sabor de boca, y que esa sensación te acompañará durante un tiempo.


Conclusión

En definitiva, La niña que se tragó una nube tan grande como la torre Eiffel me ha encantado. Detrás de lo que aparenta ser una “simple” novela fantasiosa y divertida (lo cual no es poco) hay mucho más: Un libro también emotivo, que desprende positividad y ternura, y que sin que te des cuenta habrás terminado con una sonrisa y el corazón encogido.

* Gracias a Penguin Random House por facilitarme el ejemplar para su lectura.

** Os recuerdo que aún estáis a tiempo de participar (hasta el domingo 28 de junio) en el sorteo de un ejemplar de la novela. Para apuntarte, pincha aquí o en la imagen.







miércoles, 10 de junio de 2015

Crónica del encuentro con Romain Puértolas (La niña que se tragó una nube tan grande como la torre Eiffel)


El pasado miércoles, unos cuantos blogueros fuimos a un encuentro con Romain Puértolas (autor de El increíble viaje del faquir que se quedó atrapado en un armario de Ikea) con motivo de la publicación de su nueva novela, La niña que se tragó una nube tan grande como la torre Eiffel. Desde aquí quiero dar las gracias a Penguin Random House por invitarme (el encuentro se realizó en su sede) no sólo por lo bien que nos trataron (el ágape que nos pusieron estaba buenísimo) si no por darme la oportunidad de conocer a Romain Puértolas, una persona muy divertida y con un gran sentido del humor, que desprende positividad por los cuatro costados.

Su editora nos presentó a Romain Puértolas, y nos contó, entre otras cosas, que Romain escribe dramas divertidos, fábulas para adultos, y que tras El increíble viaje del faquir que se quedó atrapado en un armario de Ikea, con La niña que se tragó una nube tan grande como la torre Eiffel se había consolidado como autor. También nos confesó que le pidió a Romain que cuando tuviera que escribirla, lo hiciera los lunes, para así empezar la semana de buen humor.

Romain nos contó que el ser serio y profesional en un trabajo no está reñido con estar de buen humor, alegre y feliz. Que él se toma la vida como un se bebe un whisky: sólo es amargo, con un refresco entra mucho mejor. Me gusta su filosofía de vida, y creo que ese derroche de positividad que desprende lo transmite muy bien en sus libros.

Nos habló de El increíble viaje del faquir que se quedó atrapado en un armario de Ikea (libro que aún no he leído, pero que ahora tengo intención de leerme en breve) y lo que supuso para él que lo hayan traducido a 37 idiomas, y haya varias productoras (como la de Brad Pitt) que quieran llevarla al cine (incluso hicieron ofertas antes de su publicación).

Después  nos habló de La niña que se tragó una nube tan grande como la torre Eiffel. Toda la idea le surgió de una "tontería": los soufflés a él se le bajaban siempre, y pensó que en la gravedad eso no pasaría, al contrario, subirían mucho más. Nos habló de los personajes, de Providence y de Zahera, de cómo conectaron y se vieron reflejadas la una en la otra (Providence en la niña que fue, Zahera en la mujer en que se quería convertir).


Aunque la novela es una gran fantasía (una mujer que vuela sólo n ayuda de sus brazos y el fuerte deseo de estar al lado de su hija enferma), Romain nos dijo que a él le gusta que la fantasía esté argumentada y sea con lógica, no gratuita. Y que le gusta dar piezas como en una historia policíaca (sólo que sin asesino ni muerto).

Nos contó que el final de una novela tiene que impactar (a él no, porque lo escribió y no está tan esquizofrénico). Que jugando con su hijo, le vino el final.

También nos habló de las peluquerías antiguas (la novela comienza cuando un cliente entra, y le empieza a relatar al peluquero el momento en que Providence voló, y cómo llegó hasta allí) y la fascinación que éstas le producen, porque son un receptáculo de historias. Que un peluquero es como un psicólogo, pero él te corta el pelo, mientras que el psicólogo no hace nada.

Aunque él habló mucho, sobre todo al principio, mientras nos contaba de qué iba el libro y cómo se gestó en su mente, no fue un monólogo (aunque no hubiese sido aburrido, pues Romain es muy divertido), así que la siguiente parte de mi crónica la voy a poner como si hubiese sido una entrevista (íbamos metiendo baza y haciendo preguntas según surgía). No es literal, porque aunque tomé alguna nota, no la grabé ni la transcribí.

Pregunta: ¿Qué quieres transmitir en tus libros?

Romain Puértolas: En La niña que se tragó una nube tan grande como la torre Eiffel, el amor maternal, y que no hay que abandonar a los 20 segundos del milagro (sin saber, claro está, que el milagro va a producirse en 20 segundos). Que no se puede abandonar la sala de un cine hasta que la película haya terminado, pues no sabes qué te vas a perder al no ver el final.

En Francia los libros que gustan son los que te lo acabas y puff, te pegas un tiro en la cabeza, pero a mí me gusta que haya un mensaje positivo o con un tono divertido.

P: ¿Cómo te surgen las ideas?

R.P.: Mi imaginación es como un grifo, tengo muchísimas ideas, incluso demasiadas. Mi padre siempre dice que el pelo en nuestra familia capta ideas geniales, y que por eso, en mi época punk, cuando lo llevaba muy muy corto, no tenía buenas ideas. Aunque yo le replicaba que era porque las nuevas generaciones, con una antena corta, captábamos igual que él con las antenas largas.

P: ¿Qué escritores te han influido? ¿Has leído a Jonas Jonasson y a Albert Espinosa? (en ciertos momentos la lectura de tu libro nos los ha recordado).

Aunque os parezca gazpacho y sangría, es
un zumo de fresas (riquísimo) y otro de uvas
R.P.: Sí, he leído a ambos autores. Aunque antes que ellos también ha habido otros referentes, pero parece que sólo nos acordamos del último. Me gusta mucho Eduardo Mendoza, aunque alguno de sus libros no me ha gustado, en general son geniales y muy divertidos.

P: ¿Tienes algún método o manía a la hora de escribir? ¿Dónde y cuándo acostumbras a hacerlo?

R.P.: El 90% del libro, lo que el lector lee, lo escribí en el móvil. Me surgen ideas, frases, diálogos, párrafos enteros. Me lo mando por email (aunque no literal, si a alguien le llegase, no lo entendería).

P: ¿Cuánto has tardado en escribir la novela?

R.P.: Pues El increíble viaje del faquir que se quedó atrapado en un armario de Ikea tardé tres semanas, y con La niña que se tragó una nube tan grande como la torre Eiffel, dos semanas y media. Soy un apasionado, cuando me meto dentro de una historia, no puedo parar hasta que la termino. Obviamente, después tengo que corregirla y pulirla, pero el grueso del libro tardé eso en escribirlo.

Antes, cuando conocía el final de la historia que tenía en la mente, ya no me interesaba escribirla, porque era como un lector-escritor. Ahora, por suerte, eso ha cambiado.

P: ¿Crees que los monjes tibetanos escuchan realmente a Julio Iglesias? (es un pasaje que sale en la novela):

R.P.: Jajaja, oye, no voy a ser yo quien juzgue qué música escuchan, o qué mensajes hay en las canciones. Me he tomado una pequeña licencia, porque realmente Julio Iglesias nunca ha cantado Pobre diablo en chino. Y también me tomé otra licencia con el presidente de Italia. Porque… ¿cómo se llama, quién es? (Nota: ¿A que tú tampoco lo sabes? Y no vale mirar google, jajaja). Pues por eso puse a Berlusconi.

P: ¿Has conocido a algún islandés? (en la novela, la erupción de un volcán irlandés es el punto de partida de toda la historia, y en uno de los pasajes, dice que menuda casualidad que sea un volcán islandés, cuando nadie conoce a ningún islandés?:

R.P.: Sí, jajaja. Justo el otro día estuve con una escritora islandesa. Pero es verdad que, cuando tú preguntas a la gente de dónde es, te dicen todos los países imaginables, menos Irlanda.

En la novela iba a poner al volcán irlandés (Eyjafjallajökull) que erupcionó hace unos años, pero estrenaron la película “Eyjafjallajökull (o simplemente ‘El volcán’)en la que sale dicho volcán, y aunque mi libro estaba escrito de antes, se iba a publicar después de la película, y decidí cambiarle el nombre para que no se pensase que me había inspirado en la película.


P: ¿Por qué un título tan largo?

R.P.: Me gustan los títulos largos, porque cuando lo dices, ya te has metido en la historia, ya te hace soñar. Si fuera simplemente “La niña”, no te diría nada. En cambio, cuando lees el título, La niña que se tragó una nube tan grande como la torre Eiffel, ya te está metiendo de lleno en el libro.

Además, yo lo primero que hago siempre es mirar la portada de un libro. Empiezo por eso. Si me llama la atención, ya miro el resumen, después me leo la primera página y, si me han gustado las tres cosas, entonces me llevo el libro.



Hubiéramos seguido y seguido hablando, la tarde se pasó volando, fue muy entretenida; pero llegó la hora de irse, no sin que antes nos dedicara los libros, y nos hiciéramos unas fotos con él. Siento si me he enrollado, pero la tarde dio para mucho, y nunca se me ha dado bien resumir.

En aquel momento, yo estaba a 30 páginas del final, el cual devoré de camino a casa. Un final emotivo y precioso, que pone la guinda a un libro que, aunque he de reconocer que al principio me costó meterme en la historia, terminó por conquistarme por completo.


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