domingo, 4 de marzo de 2018

Encuentro con Michel Moutot – Las catedrales del cielo


El mes pasado estuve, junto a otros blogueros, en un encuentro con Michel Moutot en el Hotel de Las Letras, para hablar de su novela Las catedralesdel cielo.


Lo primero que nos cuenta es que estaba encantado de que su novela se hubiera traducido al español, la misma lengua que Gabriel García Márquez y Vargas Llosa, autores a quienes admira. Que aunque su libro ha sido un éxito en Francia, le ha sorprendido que lo tradujeran al castellano.

“Me encuentro con esta historia cuando estoy trabajando como corresponsal en Nueva York en el 11-S” nos relata. Así fue como conoció al primer personaje: indio y trabajador del acero.
En 2002, en el museo de Manhattan, visita una exposición sobre la historia de los indios mohawk. Le parece tan buena, que piensa que alguien tenía que haber escrito la historia de esta tribu. Pero comprueba que no es así, y piensa: “Qué pena, qué gran historia sería”.

Ha tardado 10 años, no en escribirla, si no desde que surgió la idea hasta publicar la novela. Todo empezó cuando un amigo escribió su biografía y se la dio a Michel para que la leyera, “era la redacción de un niño de 8 años”, nos confiesa. “Le dije a mi amigo: Si tu editor me paga el viaje a Groelandia, yo te hago la biografía”. Y ahí fue cuando descubrió que le gusta pasar días frente al ordenador escribiendo.

Al editor le gustó. Además, como él es periodista (con los plazos límite y las entregas exprés) entregó la biografía escrita antes de la fecha estipulada. Y entonces fue cuando el editor le propuso que escribiera una historia sobre el Sahara. “No, no; no soy un negro (literario), lo he hecho por mi amigo. Peeero tengo una historia sobre indios. ¿Os interesaría?”. Y así fue como nació Lascatedrales del cielo.

Sentimos curiosidad por saben qué edificio le hubiera gustado construir. “El Chrysler. Los edificios de prensa están al lado, siempre pasaba por allí y era mi favorito”. Aunque nos aclara que los indios prefieren hablar de puentes antes que de edificios, por la unión y la conexión que estos suponen.


Cuando le decimos que el libro parecía escrito por un americano en lugar de por un francés, por lo bien que había retratado el “God bless America”, nos cuenta que, de hecho, en la página web de la Fnac francesa un lector escribió: Novela muy bien traducida. “No puede haber mayor cumplido que ese”.

Nos desvela que la leyenda de que los indios mohawk es sólo eso: una leyenda. Moutot, para documentarse, estuvo en Montreal, en dos reservas, en Nueva York… “Estuve dos años documentándome, y encontré el origen de esa leyenda”. En una de las reservas tienen un centro culturarl, repleto de libros de los trabajadores del acero, porque se sienten muy orgullosos de ellos. Y allí fue donde encontró el origen de la leyenda: en 1886 se construye el puente para el ferrocarril de San Lorenzo. Como iba a pasar por sus tierras, les piden permiso a esta tribu, y su respuesta es: “Sí, si contratáis a nuestros jóvenes y les enseñáis el oficio”. Ellos ya eran expertos en construcción, pero con madera, la cual con este trato cambiaron por acero. El primer contramaestre, tras la primera semana de trabajo, se pregunta cómo pueden ser tan buenos. Y su conclusión es que trabajan muy bien en las alturas, son tan eficientes y han aprendido tan rápido porque no tienen miedo a las alturas porque no tienen vértigo. Y así surgió la leyenda. Lo que el contramaestre no pensó es que él no trabajaba con todos los indios mohawk, sólo con aquellos que trabajaban en las alturas porque no tenían vértigo, lo que no quiere decir que todos no tengan vértigo.

Tenemos curiosidad por saber si él se subiría a esa viga. “A priori, yo no tengo vértigo, podría intentarlo, pero no me dejarían, desde el 11-S es muy difícil por temas de seguro. A todos los fotógrafos les encantaría hacer esa foto. Un periodista del New York Times consiguió subir y hacer fotos después de 6 meses de negociaciones y realizar dos cursos de seguridad (de 2.000 $ cada uno). Para la portada de Las catedrales del cielo de la edición francesa negociamos con él para poder usar su fotografía”.


Michel Moutot nos cuenta un poco más sobre cómo, tras saber que quería escribir sobre los indios mohawk, surgió el resto de la historia. “Los trabajos de desescombro de las torres gemelas duraron más de 9 meses. Mirando con los prismáticos (pues la zona cero se cerró herméticamente, sobre todo para la prensa), pensé: ¿Y si alguien, además de buscar a supervivientes, buscara algo más? Y ese fue mi hilo conductor. Me pregunté: ¿Por qué no cojo al lector y me lo llevo a ver lo que nadie pudo ver, pero otros vivieron?”.

Moutot nos confiesa que lo más difícil de escribir la novela ha sido olvidarse de que no es periodista, lleva 30 años siéndolo, y tiene esa mecánica, por lo que lo más difícil para él fue crear los personajes. Al principio lo que escribió fue un reportaje largo, no una novela. “Soy una persona a la que le gusta saber cómo funcional las cosas. Y cómo se construyó el World Trade Center explica por qué se cayó, por qué fue el fuego el que quemó el acero e hizo que se cayeran".

En cuanto a la estructura de la novela, la escribió con saltos temporales porque a él, como lector, le gusta, porque hace que no se aburra. Y cuando una estructura con saltos temporales está bien montada es como un tapiz en el que acaba saliendo una imagen final.

Por último, nos da algún detalle sobre su segunda novela, Secuoyas. Se desarrolla en 1918, y la historia comienza cuando tres hermanos heredan un barco ballenero y deciden que, en lugar de ballenas, van a cazar oro. “He puesto en práctica lo que aprendí al escribir Las catedrales del cielo. Y como no viví esa época, me ha permitido alejarme del reportaje y crear una nueva novela y personajes que son totalmente míos”.


* Aclaración: Las frases entrecomilladas del autor las dijo él, pero no todas literalmente así, son de las notas que cogí durante el encuentro. He escrito así la crónica para que tuvierais la sensación de escuchar directamente a Michel Moutot. La próxima vez me llevo una grabadora 😜

5 comentarios:

  1. Una extensa y entretenida crónica del encuentro

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  2. Que me gustan a mí los encuentros, y este ha debido ser de traca.

    Besitos cielo 💋💋💋

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  3. Este hombre tiene tantas experiencias detrás que escucharle fue una delicia. Y un aprendizaje también. Aunque yo no me subo a la viga ni hasta arriba de Jumilla. Besos.

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  4. Habíaía oido hablar de esta novela y ya me apetecía leerla, pero así contada, pues mucho más todavía. Gracias. Saludos.

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  5. Gracias por la crónica. Es un libro que me llamaba pero al final lo he dejado atrás.
    Un beso ;)

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