Empecé el mes devorando libros, y lo terminé casi ayunando. Algunas lecturas
las dejé a medias, y las retomaré cuando esté más animada y sea el momento
adecuado.
Por eso, todos los libros que leí en mayo me gustaron; alguno se atascó
un poco más por mi desidia, pero los que se me atragantaron, ahí están esperando,
a que vuelvan a parecerme apetecibles.
1. Palmeras en la nieve, de
Luz Gabás. Una novela con dos tramas temporales (mucho mejor la del pasado que
la del presente), a la que encontré más de una pega, pero que aun así disfruté.
2. Bajo la misma estrella,
de John Green. Una novela juvenil pero no dirigida únicamente a los jóvenes. Me
he emocionado, he reído y he llorado con ella. Una historia muy bonita, un
tanto predecible, pero no por ello me ha gustado menos.
3. La niña que hacía hablar alas muñecas, de Pep Bras. Una novela que me encantó (eso sí, más la primera
parte que la segunda), con un poco de metaliteratura, y una familia muy
especial.
4. Apaches, de Miguel Sáez
Carral. Ambientada en el barrio en el que trabajo, Tetuán, me ha encantado
recorrerlo de la mano del autor, y seguir a este periodista convertido en
ladrón para salir del agujero en el que se ha metido toda la familia por una
estafa realizada al padre. Muy recomendable.
5. Mendel el de los libros,
de Stefan Zweig. Y lo último del mes, lo mejor (y mira que tenía duros
competidores). Un relato corto, pero precioso. Me ha encantado la prosa de
Zweig, y no tardaré mucho en sumergirme en otra obra suya.
Mayo fue el mes de la metaliteratura, y aquí podéis ver todos los
libros con los que participé, y por qué los incluí como libros metaliterarios.