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jueves, 18 de diciembre de 2014

Reseña de Dani Filth: Drácula, de Bram Stoker

Hoy os traigo una entrada muy especial: La reseña de Dani Filth (@Shhhhhh_ en Twitter) sobre Drácula, de Bram Stoker. Leímos el libro en torno a Halloween y como Dani aún (repito, AÚN) no tiene blog, le ofrecí el mío para publicar sus impresiones sobre la novela y la película. No os la perdáis, no tiene desperdicio:

DRÁCULA de Bram Stoker

A principios de año en una de mis recurrentes visitas a mi librería preferida me topé con un ejemplar de Drácula y no dudé ni un segundo en comprarlo, ya que era uno de los grandes clásicos que deseaba leer. Por una razón u otra decidí que para finales de octubre sería una época ideal para sumergirme en sus misteriosas páginas.

A raíz de lo mucho que disfruté leyendo Frankenstein junto a Teresa, al acercarse Halloween le propuse que repitiésemos la experiencia leyendo Drácula, la cual aceptó gustosamente pues tampoco lo había leído y le apetecía mucho.


Impresiones: Bram Stoker y Drácula

Diversos aspectos de la vida de Bram Stoker se ven reflejados en la novela, uno de ellos es el hecho que una extraña enfermedad lo tuvo postrado en cama sin poder caminar durante siete años, período que su madre aprovechaba para contarle una enorme cantidad de historias sobrenaturales como cuentos de hadas y plagas que exterminaban la raza humana. Esta etapa fue la influencia inicial, junto a un exhaustivo trabajo de investigación de autores como William Wilkinson, su paisano Sheridan Le Fanu, los asesinatos de Jack El Destripador e inclusive las historias de la “condesa sangrienta”, Erzsébet Báthory, constituyeron los elementos que motivaron a Stoker embarcarse en una investigación de casi 7 años cuyo resultado fue su obra cumbre: Drácula.  

El inicio de la novela es impresionante y uno los momentos del libro que más he disfrutado. Jonathan Harker, abogado (procurador) inglés inicia un viaje en dirección a Transilvania, recorriendo varias ciudades de la Europa del Este para concretar la venta de una propiedad con un aristócrata llamado el Conde Drácula. Jonathan anota en un diario (la narración completa se desarrolla de manera epistolar entre todos los personajes) dirigido a su prometida Mina Murray cada uno de los pormenores que acontece este maravilloso paso en dirección a los Montes Cárpatos hasta la llegada a la propiedad recóndita de Drácula.
 
Y es esta visita la que da inicio al desarrollo de una serie de eventos cargados de todos los elementos característicos de la novela gótica: castillos tenebrosos, hechos supersticiosos y sobrenaturales, romanticismo, una atmósfera cargada de misterio e intriga desarrollada por supuesto, por un fenómeno extraño y terrorífico, un vampiro, el No Muerto, Drácula. Como anécdota es bueno recordar que el nombre inicial del vampiro más famoso en la novela no era Drácula, sino el Conde Wampyr, nombre que cambió al encontrarse con un libro donde leyó acerca de Vlad Draculea, mejor conocido como Vlad El Empalador.

Aunque el título parezca un poco extraño, las novelas góticas, de terror y suspenso siempre han despertado una enorme curiosidad y un apasionante deseo de leer todo aquello relacionado a este tema, lo que me lleva a hacer una relación enorme entre mi experiencia leyendo Drácula y el enorme morbo que me llevaba a pensar cuál había sido la inspiración de Stoker para crear una historia de este tipo.


Los personajes

El impacto positivo de los primeros capítulos de la novela, provocaron que en un principio conectara mucho con Jonathan Harker pero lamentablemente con el desarrollo de la misma esa conexión se fue difuminando. El personaje que más me ha gustado ha sido el Dr. Abraham Van Helsing quien con sus conocimientos científicos y filosóficos mezclados con sus vivencias sobrenaturales realzan la trama de una manera sorprendente. También me gustó el papel de Lucy Westenra, justo lo contrario a lo que me pasó con Jonathan, su papel fue aumentando a medida que la historia fue avanzando, al punto que casi media trama del libro gira en torno a ella. Mención especial para R.M Renfield, Mina y el Dr. Seward. Ya sé que se estarán preguntado porque no menciono al personaje principal, nuestro adorado y mítico Conde, y solo les diré una cosa: tendrán que leer la novela, ja ja ja ja ja ja.

“Tenga cuidado con las cortaduras. En este país son más peligrosas de los que se cree” Drácula a Jonathan Harker.


La ambientación

Otro de los puntos fuertes es la forma en que Stoker describe los principales escenarios de la novela: Europa del Este (Transilvania, Bucovina, Moldavia, Varna, el desfiladero del Borgo y la frontera con Hungría), la ciudad de Whitby, y Londres. Stoker describe estas ciudades y regiones de una manera meticulosa y magistral. En el caso de Transilvania, plasma un conjunto de tradiciones y folclore  de la zona, atreviéndose inclusive a describir los principales platos de la gastronomía de los Cárpatos. Así como las creencias, las historias y leyendas de la cultura popular relacionada con vampiros.

Whitby y Londres son retratados con los elementos característicos de la sociedad inglesa del siglo XIX marcada por el pudor y las buenas costumbres de la época victoriana mezclados con ese matiz lúgubre y sórdido aumentando el miedo al peligro y la  incertidumbre que lo desconocido te acecha a cada momento. 


Opinión y característica

Para ser franco he tenido sentimientos contradictorios al terminar la novela ya que me ha gustado y a la vez me ha decepcionado un poco (A ver Dani, ¿o te gustó o te decepcionó?). Me gustó, porque no deja de ser un clásico que está cada vez presente después de casi ciento y tantos años por medio de un gran mito que ha influenciado el cine, la literatura, la historia, etc. He disfrutado con todos los elementos propios de la novela gótica presente en cada página con ese toque de sensualidad, a veces explícito y en otras implícito.

Lo negativo que encontré (una vez superada la crisis, al entender que es una novela del 1897) fueron dos aspectos: uno, lo repetitivo y extenso (injustificado desde mi humilde opinión) que podía ser Stoker, ya que me daba la sensación de extenderse mucho repitiendo lo mismo con distintas palabras y dos, es que la novela tenía un toque machista reflejado en el papel (hasta cierto punto degradante) en que plasmaba a la mujer de dicha época, y ya sé que era lo que primaba en dicha sociedad, pero no deja de ser bastante molesto.

En fin, es una buena novela (un clásico) con el cual pasé una agradable lectura con historias románticas amenazadas por No Muertos, manicomios con posesos “demoníacos” y un sin número de sucesos llenos de historias sobrenaturales.


La película

Para principios de los 90´s el afamado Francis Ford Coppola cansado de ver que la mayoría de las pelis que se habían realizado acerca de Drácula, distaban mucho de la novela original, decidió hacer una adaptación lo más fiel posible a la novela de Stoker. Para ello se rodeó de actores con personalidades muy similares a los personajes del libro contando así con un  reparto envidiable compuesto por: Gary Oldman (Drácula), Anthony Hopkins (Van Helsing), Winona Ryder (Mina) y un desconocido (en ese momento) llamado Keanu Reeves (Jonathan Harker). En un par de escenas aparece Monica Belluci y la banda sonora es de Wojciech Kilar.

La obsesión de Coppola con mantener la fidelidad al libro, lo llevo a que todos los actores se alojaran en una casa en Napa Valley, California hasta el final de la grabación.  Antes de que cada actor se aprendiera el guion organizó una lectura conjunta de la obra de Stoker leyendo la misma hasta que cada uno interiorizara el concepto de la historia original.  


Adaptación vs Libro

La peli me dio la sensación de tener un matiz más romántico que el libro, una gran parte de la adaptación gira en torno a la relación entre Drácula y Mina, lo cual difiere bastante de la historia original.

La caracterización de Lucy Westenra es muy diferente del personaje del clásico ya que ésta es presentada en todo el filme como era al inicio del libro (etérea, superficial) y lamentablemente no se ve esa transformación y evolución que hace que en el libro su papel adquiera mayor relevancia y protagonismo.

Salvo algunas variaciones, la interpretación de Hopkins del Dr. Van Helsing me parece muy buena ya que su personalidad y apariencia transmiten una fiel imagen del libro.

Independientemente de las diferencias que puedan existir, es una buena peli donde Gary Oldman hace un papel estupendo, mención especial para todos los vestuarios bien logrados (el del murciélago, el del guerrero rumano, el de Drácula viejo, etc) que tuvo que usar a lo largo del largometraje para encarnar los distintos tipos de Drácula.

La música es impresionante y la escenografía está muy bien lograda. La carrera de Coppola resurgió gracias al gran éxito de la peli en términos de recaudación, al margen de que muchos críticos la consideraron una aberración en relación con el libro.

Así que estáis todos invitados a verla, y si no les gusta mucho esta adaptación cinematográfica, haced un ejercicio mental: imaginaros a John Carpenter de director, a Johnny Depp haciendo de Jonathan Harker (O a Leonardo Dicaprio o Brad Pitt) y a Liam Neeson en el papel del Dr. Van Helsing. ja ja ja ja ja.

Me despido con un gran canción de la banda sonora de la película: “Love song for a vampire” de Annie Lennox.

Love, oh love, love
Still falls the rain
Love, oh, love, love,
Be mine forever…”


jueves, 30 de octubre de 2014

La mancha humana, de Philip Roth



Título: La mancha humana
Título original:The human stain
Autor: Philip Roth
Traducción: Jordi Fibla
Nacionalidad: Estados Unidos
Alfaguara, 2001
440 páginas.
Precio: 17,50 euros
ebook: 6,64 €



No había leído nada de Philip Roth. Tenía curiosidad, pero era uno más de los autores que tengo pendientes de estrenarme con ellos. Hasta que Rustis y Mustis propusieron hacer un homenaje al autor. Era la oportunidad perfecta para leerlo, podía elegir el libro que quisiera y, además, conocería la opinión de varios blogueros sobre otras obras suyas.

Así que me dirigí a la biblioteca de Móstoles, deambulé por la estantería con los libros de Roth, fui cogiendo uno, echando un vistazo, cogiendo otro, dejándolo, hasta que cayó en mis manos La mancha humana. Me llamó poderosamente la atención, así que se vino conmigo esperando haber elegido bien, y vaya si lo hice.


Argumento
Durante el turbulento verano del escándalo Lewinsky, Coleman Silk, decano de universidad, ve cómo su reputación y su carrera se arruinan por decir una expresión poco afortunada en un momento inoportuno. La fiebre de lo políticamente correcto -la nueva caza de brujas en EE UU- desata, a partir de una sola frase, consecuencias devastadoras.
Pero la verdad acerca de Silk desarmaría las acusaciones más virulentas. Porque guarda un secreto vital, que no es la aventura amorosa que mantiene con una mujer a la que dobla la edad, ni sus supuestos racismo y misoginia. Es un secreto que guarda desde hace años y que no conocen ni su mujer, ni sus cuatro hijos, ni sus colegas, ni sus amigos.


Mi opinión
En La mancha humana hay dos narradores. Por un lado, Nathan Zuckerman, vecino de Coleman; por otro, un narrador omnisciente. Y ambos se intercalan para contarte la vida de Coleman Silk.
Coleman es un ex profesor y ex decano de la universidad. Dimitió porque se vertieron acusaciones sobre él, en las que se le acusaba de ser racista.
“Puesto que en la quinta semana del semestre aún había dos nombres a los que nadie respondía, a la sexta semana Coleman preguntó al inicio de la clase:
─¿Conoce alguien a estos alumnos? ¿Tienen existencia sólida o se han hecho negro humo?”

Resulta que los dos alumnos que faltaban y a los que se refirió eran negros. Llegó a sus oídos cómo el profesor se había referido a ellos, y lo acusaron de racista. Ante el nulo apoyo del decano y los compañeros frente a esa fuerte pero a la vez ridícula acusación (ridícula por los motivos que alegan los alumnos que presentan la queja), Coleman, antiguo decano y a escasos años de la jubilación, dimite como protesta. Al poco, muere su esposa, y él acusa a todos de su muerte, porque aduce que las presiones ejercidas sobre ellos le provocaron el fatal infarto. Y aquí entra en escena Nathan, porque Coleman está escribiendo unas memorias para explicar lo que pasó, pero acude a Nathan porque necesita a alguien que las ponga en orden y pueda salir de su manuscrito algo legible y coherente.

Y esto es solo el principio. Porque Coleman, además, mantiene una relación con una mujer 34 años más joven que él, la cual tiene un pasado complicado, y un ex marido que la maltrataba y que no parece que vaya a dejarla tranquila en su nueva vida.

Pero lo que hace a Coleman único es un secreto que ha guardado durante años, que ni su viuda llegó a saber, ni sus hijos o amigos conocen. Y no es un secreto nimio, no. Ha marcado toda la vida de Coleman, porque hay cosas que puedes ocultar a los demás, pero de tu interior no puedes borrarlas, quedando marcado a fuego y decidiendo tu destino.

Tal es la magnitud del secreto que esconde Coleman. Me encantaría contaros cuál es, comentarlo, debatirlo, justificarlo, condenarlo, realizar conjeturas e hipótesis sobre el por qué, y sobre cómo creemos que era realmente Coleman. Pero sería hacer un spoiler. El secreto creo que debe descubrirlo cada uno en el interior de la novela, no leerlo fuera de sus páginas.

Cuando el narrador empieza a contar el pasado de Coleman, tuve que parar y retroceder en la lectura, porque creía que, o bien había leído mal, o había entendido mal, o no podía ser. Pero sí, sí es, y es que Coleman es un personaje de todo menos simple.

Y aunque algunas cosas parezcan inverosímiles (como su relación con Faunia, pues él tiene más de 60 y ella treinta y pocos), Roth lo cuenta de tal manera, construye los personajes de tal forma, que no solo se vuelven creíbles, si no también reales.

Al terminar el libro e ir a puntuarlo en Goodreads, cotilleé opiniones para ver qué les había parecido La mancha humana a los demás. Me sorprendió ver que unos cuantos comentaban la prosa de Roth, definiéndola como compleja, rimbombante, difícil. A mí no me lo pareció en absoluto. No es una prosa ligera ni con un ritmo muy ágil, pero no la encontré recargada ni espesa. Luego me di cuenta de que estaba leyendo los comentarios en inglés y que ellos se referían a la versión original, no a la traducción que yo había leído. Y ahora me he quedado con la intriga de saber si en verdad el estilo de Roth es tan recargado y lleno de florituras, o si es que nos estamos acostumbrando a una prosa demasiado simple y sencilla.


Una de las cosas que me ha gustado de La mancha humana es que, aunque tanto a través de Nathan como del escritor omnisciente vamos conociendo a Coleman, no llegamos a conocerle del todo. Y eso me ha gustado porque es como la vida misma, nunca se llega a conocer a fondo a otra persona; muchas veces, ni a uno mismo. Y es que, al finalizar la novela, obtienes muchas respuestas, pero también te quedan rondando varias preguntas.

“¿Obtuvo, gracias a su decisión, la aventura que buscaba, o era la decisión en sí misma la aventura? ¿Era el engaño lo que le proporcionaba placer, la realización del malabarismo lo que más le gustaba, el viajar por la vida de incógnito, o sencillamente había cerrado la puerta a un pasado, a la gente con la que no quería tener nada oficial ni íntimo que ver?”

Como decía al principio, me ha gustado mucho la novela. Cuando finalizas La mancha humana, se queda rondando por tu cabeza. Philip Roth trata muchos temas. A través de la vida de una persona, hace una crítica a la sociedad americana. Pero no hay moralina, solo expone unos hechos, que no dejan de dar vueltas en tu cabeza: racismo, odio, apariencias; la importancia de no salirte del molde, ser como se supone que tienes que ser según los cánones que impone la sociedad; las consecuencias por rebelarte ante el sistema y las costumbres vigentes; la intolerancia, el maltrato, la soledad; las guerras, y las víctimas que genera (no solo en el campo de batalla, si no a los soldados que regresan y a sus familias); la muerte de seres queridos; la familia, la educación, el sistema. Y también, el destino de cada ser humano.

En definitiva, La mancha humana me ha gustado muchísimo. No sólo por la historia que cuenta y sus personajes, si no por todo el trasfondo que hay detrás, y que acabó calando en mí y haciéndome pensar y reflexionar sobre ello.

Quiero terminar haciéndoos una pregunta, y con una reflexión de Coleman sobre el destino de cada persona. En la vida, ¿qué creéis que importa más, el destino, el azar o las decisiones que tomamos?

“(…) Coleman se alejó de ella comprendiendo, como fuera de sus lecturas de los dramas clásicos griegos nunca lo había comprendido hasta entonces, la facilidad con que la vida puede ser una cosa en vez de otra, hasta qué punto es accidental el destino… y, por otro lado, lo accidental que parece el sino cuando las cosas nunca pueden ser de una manera distinta a la que son”.


Valoración:

9/10
“El mal de la calumnia es semejante a la mancha de aceite:
deja siempre huellas.”.
Napoleón
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