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miércoles, 14 de enero de 2015

Mi bloguero invisible

Este año he estado atacada con el bloguero invisible, por dos motivos. El primero, que el que envié yo no llegaba. El 29,  mi padre fue a Correos y envió tres paquetes. El primero, su bloguero invisible, llegó enseguida, el 2 de enero. Así que yo andaba un poco preocupada porque los otros dos se retrasasen. Menos mal que finalmente sí llegaron, el último más de diez días después de su envío. El segundo motivo por el que estaba un poco atacada es porque el mío no llegaba, miraba todos los días el buzón, pero nada, siempre vacío. 

Sin embargo, la espera ha merecido la pena. Después de unos días duros en el trabajo, llegué el lunes con la esperanza de que hubiese llegado mi bloguero invisible, pero sin emocionarme demasiado por si acaso tampoco estaba ese día en el buzón. Lo abrí y, efectivamente, no había nada. Pero aún me quedaba una esperanza: Nuestra cartera es muy maja y, cuando no cabe el paquete, sube y llama y llama hasta que alguien la abra. Y sí, como podréis estar imaginando, encima de la mesa del salón estaba un paquete a mi nombre, y con muchas cositas dentro, por lo que pude notar antes de abrirlo. De los nervios, vi que el remitente era Fernando y me dije: "¡Anda, mira, un bloguero que no conozco!".


Y cuando abrí el paquete, me encantó su interior: El libro El país de los espíritus de Miguel Ruiz Montañez, unas bolsitas de té a las que pienso dar muy buen uso y un pack antitristeza, como mencionaba Fernando en su carta. Que yo leí pack antiestrés, y pensé: "¡Vaya, esta semana sí que lo necesito! Además de invisible, también es adivino". Y ya cuando leí mejor y vi que era antitristeza y no antiestrés, me reí un buen rato, porque el subconsciente interpreta lo que quiere o necesita en ese momento. Aunque la risa es la mejor terapia contra el estrés, así que me viene genial, y menos la nariz de payaso y el matasuegras, el resto ya me lo he llevado al trabajo. Aunque pensándolo bien, la nariz tendría que habérmela llevado hoy y, cuando una señora "muy amable" se ha puesto a gritarme e insultarme, habérmela puesto y, con toda la seriedad del mundo, haberme quedado mirándola y sin decir nada. Muy profesional no es, y obviamente no lo haría, pero solo pensar en ello me ha sacado una sonrisa, así que si vuelve a venir (que vendrá, no ha sido la primera ni será la última vez que me monte un pollo), me imaginaré con mi nariz de payaso para tener la mayor actitud zen y que me afecte lo menos posible.



Pero bueno, que me voy por las ramas. Después de cotillear el libro (que no lo conocía, pero tiene muy muy buena pinta), e inspeccionar todas las chuminadas de mi pack antitristeza (y comerme uno de los caramelos), más tranquila y muy contenta, fui a ver quién era mi bloguero invisible. Y resulta que sí lo conozco: Fernando, del blog Libros en el petate. Muchas gracias, como ya te he dicho, me ha encantado y, aunque haya sido con un poco de retraso, no me ha importado en absoluto, ha venido en el momento perfecto.

Por último, dar las gracias a Kayena por organizarlo, todas las veces que he participado me lo he pasado muy bien.

PD. Cuando iba a escribir esta entrada, me han enredado en Facebook con otra iniciativa muy bonita: Pay it forward. Si os dicen que la lianta he sido yo, ni caaaaaso, de verdad, yo soy muy buena y no voy invadiendo muros ajenos y provocando casi 200 comentarios. Palabrita de alguien que no tiene ninguna nariz de payaso.

Peeeero, si queréis saber cuál es esta iniciativa y animaros a participar (si no os animáis, no os preocupéis que yo, digo una loca, os dará un pequeño empujoncito para hacerlo), solo tenéis que ir a los muros de Susi StorytellerAngela Leon o El Buho Entre Libros, leer de qué va la iniciativa, y poner "Estoy dentro". Pero daos prisa, ¡que sólo será para los cinco primeros!

Y luego, si necesitáis ayuda, me han dicho que una loca, no sé qué Seshat, está haciendo llamamientos y, por lo visto, la gente está tan loca como ella y se animan.

Resumiendo: Gracias Fernando por mi bloguero invisible, me ha encantado. Y gracias a todos los que estáis por aquí, por Twitter o por Facebook por esos momentos de no poder parar de reír.
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