La chica de los ojos del color de mi
piscina empieza
con un prólogo que te avanza de manera ambigua lo que le va a deparar a uno de
los protagonistas. Y sólo con ese
prólogo, ya sabes que estás ante una
historia que se te va a pegar a las manos. Os voy a poner parte de él para
que veáis a lo que me refiero:
"Sé que soy el
siguiente pero aún no conozco a mi verdugo... ¿Será la enfermedad o la maldad
humana lo que acabe conmigo? ¿Acaso me importa? ¿Merece la pena seguir
viviendo? Si hubiese advertido lo que estaba pasando, ¿habría tenido la menor
oportunidad de evitarlo?
(...)
Ahí estáis, tan
inconscientes y tan tranquilos. Pensáis que todo ha acabado, pero solo es el principio. La sangre y la tragedia
volverán a ser mis compañeras de viaje, aunque esta vez no llegarán sin ser
invitadas. Yo seré quien las llame".
Aunque está en primera persona, no
diga en ningún momento quién es y el resto del libro esté escrito en tercera
persona, en cuanto avanzas un poco en la novela, por la manera de hablar, es
fácil intuir quién es el que hablaba al principio.
Cada
capítulo comienza con una frase motivadora, que te invita a reflexionar, y que
tendríamos que tener muy presentes en nuestra vida diaria, para no dejarnos
llevar por la rutina y tener en mente qué objetivos tenemos en la vida, y hacer
lo que esté en nuestras manos para conseguirlos.
Y
es que uno de los protagonistas, Jaime, es un coach, y gracias a él y a los
clientes que tiene en distintas fases del proceso, vemos lo que es el coaching
y cómo se aplica en el día a día. Esta es la explicación que le da Jaime a
Carlos, un empleado de Telecomunica, en su primera sesión:
"Para poder hacer coaching hacen falta
cuatro cosas. Un coach, que en este caso es mi papel; un cliente o coachee, es
decir, tú; una brecha de aprendizaje o algo que se quiera mejorar, es decir,
tus objetivos; y finalmente la libertad de querer hacerlo".
Me
ha resultado muy interesante, porque el coach no le dice a su coachee lo que
tiene que hacer, ni le da su opinión; hace las preguntas oportunas para que él
vea las cosas desde otra perspectiva, sea capaz de expresar con palabras
precisas lo que siente ante una situación, y así ver de qué manera puede
reaccionar ante ella.
De
una manera amena y que en ningún momento parece demasiado explicativa ni se
hace pesada, Jorge Salinas nos introduce
en el mundo del coaching. Me ha
parecido instructivo y estimulante, además de muy original, mezclar de esa
manera coaching y thriller en un mismo libro. El autor es coach, así que sabe
de lo que habla, y además, lo hace muy bien.
Pero
La
chica de los ojos del color de mi piscina no se centra exclusivamente en el
coaching. Es uno de sus puntos fuertes, pero no el único. Por culpa de una
clave de acceso que le mandan por error a Juanma, éste halla una base de datos
con información comprometedora para la empresa Telecomunica. Así, las vidas de
Juanma, su novia Nadia, el coach de ella, Jaime, y Carlos, un amigo que trabaja
en Telecomunica y al que Juanma pide ayuda, se ven entrelazadas e inmersas en
una trama de corrupción, estafas, cárteles mejicanos y asesinatos, en la que la
vida de todos correrá peligro.
Hay
varios "malos", y hasta casi el final, no sabes quién está con quién,
o a qué bando pertenecen. Supongo que es para que estemos tan perdidos como los
personajes, y por eso el autor juega al despiste a propósito. Y aunque intuyes
por dónde van los tiros, es un poco lioso.
La trama es muy entretenida y
actual. Las
estafas empresariales, los pagos en
diferido, la corrupción. Lo de los cárteles de droga no sé, porque no estoy
muy puesta en ese tema, pero me ha parecido plausible. Y con esos ingredientes,
unido al coaching, varios asesinatos, la atracción que sienten dos de sus protagonistas
y la investigación para descubrir lo que hay detrás de esa base de datos, Jorge
Salinas cocina un cóctel explosivo y adictivo, que te mantendrá pegado a las
páginas de la novela.
Sin
duda, La chica de los ojos del color de mi piscina me ha resultado una
lectura muy entretenida, las páginas volaban en mis manos, queriendo saber
cómo iba a terminar todo. El final es un tanto abierto, no sé si porque va a
haber segunda parte, o porque en la vida no todo se resuelve y siempre queda
algún cabo suelto.
Como
última reflexión, me ha chirriado un poco que le mandasen a Juanma una clave
por error que da acceso a datos tan importantes y comprometedores y que, al
principio, le den un simple aviso para que no meta las narices donde no debe.
Porque si yo formase parte de un grupo criminal que maneja millones y no duda
en matar a cualquiera que represente una amenaza para sus intereses, no
mandaría un simple mensaje diciendo que te olvides de todo;
"arreglaría" el problema desde el primer momento, antes de que fuese
a más y se convirtiese en algo que escapase a mi control. Puestos a ser
criminales y asesinos, mejor hacer las cosas bien desde un principio, ¿no? O
tal vez es que veo demasiadas series policíacas y leo mucha novela negra, y me
sale mi vena psicópata.
*
Gracias a la Editorial Planeta por facilitarme un ejemplar para su lectura y
reseña.