Título:
Consummatum est.
Autor: CésarPérez Gellida.
Nacionalidad:
España.
Suma de letras,
2014
680 páginas.
Tapa blanda.
Precio: 19 euros.
ebook: 8,54 €.
Argumento (parte de la contraportada)
En Consummatum est el lector asistirá al ansiado desenlace de una trilogía —Versos, Canciones y trocitos de carne— que ha robado el sueño a quienes leyeron Memento mori y continuaron recorriendo los laberintos de la mente criminal con Dies irae. El singular y novedoso estilo narrativo de Pérez Gellida promete no dejar a nadie indiferente en este magistral e imprevisible acto final.
En Consummatum est el lector asistirá al ansiado desenlace de una trilogía —Versos, Canciones y trocitos de carne— que ha robado el sueño a quienes leyeron Memento mori y continuaron recorriendo los laberintos de la mente criminal con Dies irae. El singular y novedoso estilo narrativo de Pérez Gellida promete no dejar a nadie indiferente en este magistral e imprevisible acto final.
Mi opinión
Aviso por si hay algún despistado que aún no lo sepa: Consummatum est es la tercera parte de la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne. Pero tranquilos, no voy a desvelar nada ni de Memento mori ni de Dies irae, las dos novelas anteriores.
Ayer publicaba la crónica del encuentro con César Pérez Gellida. En aquel momento estaba leyendo Festín de cuervos, de George R. R. Martin, e iba a esperar al 7 de abril para participar en la lectura simultánea que organizaban en Momentos de silencio compartido. Pero Consummatum est me miraba desde la estantería, y no pude resistirme a leerlo en cuanto terminé Festín de cuervos.
En Memento mori, César nos presentó a unos personajes que me conquistaron. En Dies irae, continuó el juego del gato y el ratón, nos adentró en el pasado de uno de los personajes, situando parte de la acción en la guerra de los Balcanes, y sorprendió con un impactante final que desencajó la mandíbula a más de uno. Y por fin (tras una corta espera, todo hay que decirlo), tenemos en nuestras manos la ansiada y última parte de esta trilogía con tan curioso y a la vez acertado título: Versos, canciones y trocitos de carne.
César nos contó en el encuentro bloguero que los dos primeros tercios de Consummatum est son un thriller, y el último tercio, un thriller psicológico. Y tiene toda la razón.
En Consummatum est contemplamos la evolución de los personajes (y la introducción de algunos nuevos que dan mucho juego), y cómo el cerco se va estrechando, aunque no estás muy seguro de si es sobre el ratón o sobre el gato.
La novela empieza bien, muy bien, y cada vez va a más. Es una lectura que te absorbe, con unos personajes muy bien construidos (ya desde Memento mori), un estilo muy definido y cuidado, y unos diálogos ágiles y mordaces. Y entonces llegas a la recta final de Consummatum est, ese último tercio de la novela, y ya sí que no puedes parar de leer.
Y el final (sin desvelar nada, por supuesto) no es uno de esos impactantes finales que se sacan un as de la manga engañando al lector y dejándolo un tanto decepcionionado por lo inverosímil que es. No: Consummatum est tiene un GRAN final, coherente con todo lo narrado hasta el momento y, sobre todo, con los personajes. Vamos, que no sé si Consummatum est es perfecta, pero si no lo es, se le asemeja mucho.
Ayer publicaba la crónica del encuentro con César Pérez Gellida. En aquel momento estaba leyendo Festín de cuervos, de George R. R. Martin, e iba a esperar al 7 de abril para participar en la lectura simultánea que organizaban en Momentos de silencio compartido. Pero Consummatum est me miraba desde la estantería, y no pude resistirme a leerlo en cuanto terminé Festín de cuervos.
En Memento mori, César nos presentó a unos personajes que me conquistaron. En Dies irae, continuó el juego del gato y el ratón, nos adentró en el pasado de uno de los personajes, situando parte de la acción en la guerra de los Balcanes, y sorprendió con un impactante final que desencajó la mandíbula a más de uno. Y por fin (tras una corta espera, todo hay que decirlo), tenemos en nuestras manos la ansiada y última parte de esta trilogía con tan curioso y a la vez acertado título: Versos, canciones y trocitos de carne.
César nos contó en el encuentro bloguero que los dos primeros tercios de Consummatum est son un thriller, y el último tercio, un thriller psicológico. Y tiene toda la razón.
En Consummatum est contemplamos la evolución de los personajes (y la introducción de algunos nuevos que dan mucho juego), y cómo el cerco se va estrechando, aunque no estás muy seguro de si es sobre el ratón o sobre el gato.
La novela empieza bien, muy bien, y cada vez va a más. Es una lectura que te absorbe, con unos personajes muy bien construidos (ya desde Memento mori), un estilo muy definido y cuidado, y unos diálogos ágiles y mordaces. Y entonces llegas a la recta final de Consummatum est, ese último tercio de la novela, y ya sí que no puedes parar de leer.
Y el final (sin desvelar nada, por supuesto) no es uno de esos impactantes finales que se sacan un as de la manga engañando al lector y dejándolo un tanto decepcionionado por lo inverosímil que es. No: Consummatum est tiene un GRAN final, coherente con todo lo narrado hasta el momento y, sobre todo, con los personajes. Vamos, que no sé si Consummatum est es perfecta, pero si no lo es, se le asemeja mucho.
Recomendación final
En resumen: Consummatum est es brutal, adictiva, brillante. Con Consummatum est, César Pérez Gellida ha puesto el broche de oro a una trilogía de lujo que no te puedes perder.
* Muchas gracias a Suma de letras por facilitarme el ejemplar para su lectura y reseña, y a César por la dedicatoria que nos hizo a mi padre y a mí, y por esos agradecimientos finales en los que aparecemos muchos lectores suyos, me hizo muchísima ilusión encontrarme entre ellos.
** Os recuerdo que en el blog tengo un sorteo activo de Consummatum est, dedicado por César Pérez Gellida. ¿Te lo vas a perder?
** Os recuerdo que en el blog tengo un sorteo activo de Consummatum est, dedicado por César Pérez Gellida. ¿Te lo vas a perder?
Valoración:
10/10


