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jueves, 4 de septiembre de 2014

Bobo, de Antonio Lagares


Título: Bobo
Autor: Antonio Lagares
Nacionalidad: España
Autopublicado, 2014
183 páginas (estimación).
ebook: 1 €
No disponible en formato físico




Conocí a Antonio Lagares gracias a mi primera lectura conjunta, con La rastreadora, una novela original y diferente, no apta para todos los públicos, y que me gustó mucho. Así que cuando me propuso leer Bobo, no dudé ni un instante, tenía curiosidad por leer algo suyo en un registro tan diferente.

Argumento
Un periodista es asignado a cubrir la ejecución de un condenado a muerte. La tarea se convierte en un reto pues su trabajo incluye una entrevista, para cubrir el testimonio del último día de vida de un cautivo. El reportero terminó reuniendo material suficiente para un libro. No fue hasta diez años más tarde que recrea en su memoria el tiempo que pasó con ese hombre. Aquel que prefería ser llamado con el nombre de «Bobo», quien nunca se arrepintió de sus actos y vivió convencido de que hizo lo correcto.
La historia de Bobo comienza a pulsar en la mente del periodista hasta que la transforma en una novela. La vida de un asesino con una memoria prodigiosa, una cultura incoherente con su condición y su nombre. Un individuo sin pudor, sin culpa, aferrando a la firme convicción de que actuó correctamente.


Mi opinión
La primera vez que vi la novela, tenía una portada que llevaba a engaño, porque tenía dibujado a mano a un niño con su perro. Y sí, el libro va de eso, pero parecía dirigido a un público infantil, y nada más lejos de la realidad. Con la nueva portada, creo que el libro gana mucho, es más adecuado a lo que te vas a encontrar en su interior, y a mí me gusta más. Lo que no termina de convencerme es el subtítulo. No lo hacía al comenzar la novela, y mucho menos al terminarla. Pero ya hablaré de eso.


La historia comienza con un periodista que, recién jubilado, decide rescatar la anotaciones que tenía guardadas desde hacía más de diez años sobre su entrevista a Bobo, un preso condenado a muerte, realizada horas antes de la ejecución.

Confieso que me costó un poco meterme en la historia. Parecía que el periodista iba a tener importancia en la trama, pero no, sólo es un instrumento con el cual el autor nos muestra al auténtico y único protagonista (quitando a Curro, el perro): Bobo.

El cambio de narrador me distraía de la historia, pero en cuanto pasó a ser definitivamente Bobo, empecé realmente a meterme en la historia. El protagonista, bautizado por sus padres como Fran, apodado por su hermano como Bobo –nombre con el que se siente identificado y como le conoce y llama todo el mundo– y el preso 1314 para el Estado, es un chico que aún no tiene 30 años, y hace 8 que fue condenado a muerte por asesinato. Al principio, no conocemos a quién asesinó, cómo ni por qué, aunque intuimos que tiene algo que ver con su hermano y su perro Curro. Bobo ha aceptado su muerte, cuando mató sabía lo que hacía y cuáles eran las consecuencias, y no le importa morir, porque al fin se va a reunir con su hermano Peter y con Curro.

Bobo, antes de ingresar en la cárcel, como él mismo nos cuenta, no había cogido un libro en su vida. Pero gracias a su compañero de celda, el bibliotecario, quien le puso bajo su protección, empezó a leer, a aprender palabras y a comunicarse mejor.

Cuando Bobo empieza a contarle su historia al periodista, se dispersa, le cuesta recordar el pasado, y no hace más que hablar de su estancia en la cárcel. Al igual que el periodista, esa parte no me interesaba, se me hizo un poco pesada.

Pero en cuanto retrocede al pasado, con su visión sesgada, parcial e infantilizada de la realidad, empecé a disfrutar con la historia. Sabes que a su hermano Peter le pasa algo, que su familia no es idílica y que le ocultan cosas a Bobo, quien se sumerge en su mundo, entre otras cosas, para abstraerse de las discusiones de sus padres. Y que a Bobo, un chico espabilado y cariñoso con su hermano, también le sucede algo. Tal vez el sistema, que intenta etiquetarle como autista o retrasado; o sus padres, que le sobreprotegen y que sólo están juntos por sus hijos. Y es que Bobo, aparte de estar en su mundo, cuando algo le altera demasiado, sufre ataques y se desmaya.

Y luego está el vecino, un psicópata en potencia, que hace la vida imposible a Bobo, a Peter y a Curro, mientras frente al resto del vecindario es un vecino idílico. O al menos, al principio.

Untitled

Con Curro, traído a la familia como terapia para Bobo, éste empieza a relacionarse más, a sentir y a dar un amor puro. Al fin y al cabo, los perros son un bálsamo para las personas. Como dice Bobo: El perro es una creación de Dios para que la soledad nunca supere a la mente humana. Somos tan imperfectos que se vio obligado a dotarnos con un complemento carente de odio, poder, envidia, avaricia, maldad, resentimiento… un compañero dispuesto a dar su vida por ti a cambio de nada. Un regalo que pocos aciertan a comprender”.

Y vamos conociendo a Bobo y la vida que tuvo, nada fácil. Y me ha gustado. Cuando muere Peter (no es un spoiler, lo cuenta Bobo muy al principio), realmente me he emocionado, el autor me ha cautivado y he llorado junto a Bobo por su pérdida. La muerte de Curro también me ha dado mucha pena, pero no me ha emocionado tanto, tal vez porque yo no he tenido perro, y no he podido sentir la pena de Bobo con tanta intensidad.


Y llegamos al final, a ese subtítulo que tiene la portada. ¿Se puede justificar un asesinato? Mi respuesta es: Depende del caso, sí. En este caso en particular, no. Así que ese final, que está hecho para emocionar, conmigo no lo ha logrado. No comparto la lógica de Bobo. Puedo llegar a entenderle, pero considero que está enfermo. Y que no se merece la pena de muerte, pero sí estar en la cárcel o en un hospital psiquiátrico.

Como veis, tengo opiniones encontradas con esta novela. Quitando el principio, me ha gustado, he disfrutado con la historia y me he emocionado. Pero el final me ha dejado un poco fría.

Bobo es, ante todo, una novela de sentimientos. Y aunque no estés de acuerdo con su manera de actuar, empatizarás con él y con sus pérdidas, y te hará reflexionar sobre la condición humana. Desde luego, Bobo no es una novela que deje indiferente. Por eso, aunque disfrutase más con La rastreadora, os recomiendo su lectura, en especial si tenéis/habéis tenido un perro, tal vez a vosotros os toque más fibras sensibles que a mí (y que conste que sí me ha emocionado, aunque tal vez, no tanto como esperaba).

Valoración:

7,5/10
“Cuando mi perro me mira con cariño,
leo en sus ojos la tristeza de la futura humanidad.
Amado Nervo

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domingo, 10 de agosto de 2014

Comenzando la semana con... #11

Mañana comenzaré la semana leyendo La sombra, de John Katzenbach. Me apetece mucho; Primero, porque me han hablado muy bien de esta novela. Y segundo, porque vamos a hacer una lectura simultánea y a comentarlo por Twitter. Si es algo que de por sí ya me gusta, con un thriller aún más, así que espero que disfrutemos con su lectura, y no recordar demasiado que por estas fechas tendría que estar en la playa.

Aquí podéis ver todos los que participamos. Nos hemos animado unos cuantos, y creo que lo vamos a pasar muy bien :) ¿Estáis preparados? Yo ya tengo mi libro listo. He publicado hoy domingo la entrada en vez de mañana lunes, como suelo hacer, para que nadie se olvide, y por si alguien más quiere animarse, que sepa que aún está a tiempo. Vamos a comentar por Twitter con el hastag #LaSombra.


Y después de La sombra, me apetece cambiar de género, así que voy a leer Bobo, de Antonio Lagares. Iba a leerlo la semana pasada, pero mis padres se fueron a Asturias, e hicimos cambalache con los Kindle: Mi padre le dejó a mi madre el suyo para que leyese La saga de los longevos, y yo a él el mío, para que leyera La Alejandría olvidada. Y ya de paso, también cayó Bobo, y si ya tenía ganas de leerlo, ahora tengo muchas más, sabiendo que le ha gustado.


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